Hablar o escribir de un tema que no se domina no es fácil, reconozco, antes que nada, que el error o errores en que pueda incurrir, y si lo hago, es para resaltar los hechos, las hazañas de algunos coterráneos, y de la manera más humilde rendirles un homenaje como agradecimiento, por el ejemplo que nos dejaron en su paso en esta formativa actividad.

El deporte hípico es indudablemente una extraordinaria manifestación de disciplina, uno de los valores principales que el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española describe como relativo al caballo, hipismo es el conjunto de conocimientos relativos a la cría y educación del caballo; y equitación es el arte de montar y manejar bien el caballo.

Como arte o competencia, la equitación fue organizada en el siglo XVI por un italiano llamado Pignatelli, en Nápoles, ingresando a los Juegos Olímpicos modernos en Estocolmo, Suecia en 1912, concurso hípico ganado por los anfitriones.

Hoy en día se compite en diferentes partes del mundo en torneos muy importantes, en este deporte que surgió de la milicia y aristocracia donde brilló intensamente el Teniente sabinense ascendido a Capitán Jaime de la Garza Guzmán QEPD, quien entre sus incontables triunfos podemos anotar los siguientes: el 28 y 29 de julio de 1951 se adjudicó las copas de plata Enrique Tron y el Lloisi de Larderel, el 29 de octubre de 1953, también ganó el gran premio de la prueba olímpica de diciembre de 1954 en la Feria de Jalisco.

Los trofeos de los triunfos obtenidos son muchos, en una plática informal nos los enseñó con sus respectivas fotografías y logramos admirar una charola de plata otorgada por la Federación Ecuestre Mexicana, además se adjudicó un segundo lugar el 18 de febrero de 1951 en el Hípico Francés.

En 1953 la Secretaría de la Defensa Nacional le entregó 2 trofeos consistentes en caballos de bronce sobre mármol por su destacada participación.

Entre los compañeros del capitán Jaime de la Garza Guzmán anotamos, entre otros, a Viñals, D'Hacourt y el General Humberto Mariles.

Una gran trayectoria llena de triunfos de gran valía, pues del 3 al 20 de marzo de 1954 se celebraron en la Ciudad de México los VII Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe, y en el monumental estadio de Ciudad Universitaria se apropiaron del primer lugar y la medalla de oro, lo mismo dos años antes en los Juegos Panamericanos, y por si fuera poco, también triunfó en el Gran Premio de las Naciones.


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