Profr. y Lic. Héctor Mario Treviño VillarrealJuez Fiscal: el señor Capitán José María de Sada; Escribano: Segundo de la Garza, soldado de la Compañía Volante de la Punta de Lampazos.

Nombramiento de escribano: Hallándose con orden verbal del expresado señor Comandante General, para formar una breve información sumaria, sobre palabras seductivas, que se han tratado en la cárcel de esta ciudad, según denuncias que da uno de los reos, que allí se hallan, y debiendo nombrar escribano para que actúe en la presente averiguación, según previene S. M., nombró a segundo de la Garza, soldado de la Compañía Volante de la Punta de Lampazos, quien advertido de la obligación que contrae, acepta, jura y promete guardar sigilo y fidelidad, en cuanto actuarse, y para que conste lo firmó conmigo en este cuartel General de Monterrey a 22 de octubre de 1814. (Sic)

Oficio al gobernador político, pidiéndole testigos.

En el mismo día, mes y año, para proceder a formar la declaración que corresponde, dispongo al señor fiscal, se pasase oficio al señor Gobernador Juan Antonio Muxica para que este señor mande sacar de la cárcel al reo que debe declarar, Felipe Núñez, y lo presente (...) para que conste por diligencia, lo firmó (...).

Declaración del primer testigo Felipe Núñez.

(…) “Habiéndole presentado el reo Felipe Núñez en presencia de mí, el escribano, lo recibió juramento, que hizo por Dios nuestro Señor, y una señal de cruz, bajo el cual ofreció decir verdad, en lo que supiera y le fuera preguntado, y siéndolo por su nombre, edad, patria y religión, Dijo: llamarse Felipe Núñez, de 23 años, que es natural del Valle de las Sabinas, que es Católico, Apostólico y Romano y preguntado por qué se hallaba en la cárcel de esta ciudad, dijo por no haber traído pasaporte, habiendo venido a buscar plaza de soldado por ser su voluntad de servir al Rey. Preguntado que conversaciones ha oído a los otros presos u otras personas en el tiempo que ha estado allí, sobre palabras seductivas, que cuente menudamente cuanto sepa el particular. Dijo que a Juan Candelario de la Cruz indio Ayagua de Vallecillo, le oyó decir quería hacer fuga de la cárcel, y que para ello tenía convenidos a los reos Juan, y a un yerno de éste, que ignora el apellido del primero, y nombre y apellido del segundo, que al que declara también lo convidaban para que luego que se retirase la guardia que custodia las reales que se hayan en el oficio, darle un golpe al carcelero, y hacer su fuga, que les daría dinero, Candelario, dos talegas que tenía enterradas en la Loma Alta a inmediaciones del pueblo de Abajo de Purificación, y que a un Juan que allí se hallaba preso, que también ignora su apellido, le prometió el indio Candelario llevarle lima para que se quitase las prisiones, de que prometió guardarle secreto, que poniéndole delante los que salieron ayer destinados para soldados, diría quien es el individuo para conocerlo a vistas y preguntando con que fin quería hacer la fuga, y si tenían intenciones de hacer alguna reunión, en que parajes, y que personas tenían visto para ello. Dijo que le había dicho el indio Candelario al que declara, que tenía a su partido, doscientos y tantos hombres armados en la sierra de Huajuco con destino de irse a reunir a Linares, donde tenía más gente a su partido, y de allí irse para la costa, donde harían Ejército de que viviera la América, para venir a inmediaciones de Vallecillo o aproximarse para Monterrey, a atacarlo, pues el señor Arredondo no quería salir de aquí de miedo que le tenía.

Preguntando si tiene otra cosa que decir sobre el particular, si tiene que añadir o quitar, dijo que no tiene que añadir o quitar, que lo dicho es la verdad a cargo del juramento que tiene hecho, en que se afirmó y rectificó, leída esta su declaración, dijo ser la misma que ha producido, y no firmó porque no sabía, pintó una señal de cruz, y lo hizo ante el señor escribano presente”.1

1 Archivo General del Estado de Nuevo León AGENL. Concluidos. Expediente 5/6. Sumario contra Juan Candelario de la Cruz, indio revolucionario del Real de Vallecillo, acusado de reincidir en su actitud. 1814. Monterrey, N.L.



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