Francisco J. Echazarreta

Desde que nací, siempre he visto los autos en la plaza principal, cuando circulan, ir en contra de las manecillas del reloj. El tráfico siempre ha sido controlado así. Bajar por Mina, voltear en la calle Ignacio de Maya y tomar Porfirio Díaz para por ultimo tomar la calle Hidalgo y así formar el giro. Siempre en el sentido contrario a las manecillas del reloj. Como queriendo regresar el tiempo, como queriendo dejar todo igual.

Francisco J. EchazarretaDesde que nací, siempre he visto los autos en la plaza principal, cuando circulan, ir en contra de las manecillas del reloj. El tráfico siempre ha sido controlado así. Bajar por Mina, voltear en la calle Ignacio de Maya y tomar Porfirio Díaz para por ultimo tomar la calle Hidalgo y así formar el giro. Siempre en el sentido contrario a las manecillas del reloj. Como queriendo regresar el tiempo, como queriendo dejar todo igual.

Pero aquel día de Noviembre, al salir de la iglesia San José después de asistir a una misa de cuerpo presente, los autos y todo el cortejo fúnebre que acompañaba a aquel cuerpo ya sin vida, tomaron el sentido a favor y permanecieron parados frente a la presidencia municipal unos minutos y así seguir hasta el panteón.

Y es que los familiares dolidos por los actos de un gendarme demandaban justicia. Habían matado a un joven, un niño que apenas empezaba a vivir. Muy cerca de ahí en el callejón añejo del siglo XVII y casi frente a la plaza cayó el cuerpo sin vida.

Se trataba de un muchacho del barrio “del alto”, burlase de la autoridad y a correr se echó éste detrás de él, al tomar la calle piedra y dar vuelta por el callejón, con una bala certera y sin medir consecuencias acertó sobre la nuca de aquel inquieto muchacho.

Mordió el polvo… al caer de bruces… como si se tratara de un pueblo de bárbaros ¿Donde estará el alma de aquel amigo de infancia?... donde...

Retomemos las utopías y si a partir de ahora regresáramos el tiempo con tantos giros en la plaza y llegáramos justo a esa noche, cambiaríamos la historia? Imposible, eso no existe y el tiempo avanza y sólo nos queda reflexionar... que solo es el aquí y el ahora.

ADAN NADA


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