Antes de la llegada de los pobladores de origen ibérico, los habitantes que recorrían ésta región correspondían a los grupos étnicos de los Ayguales, Cuanales y Borrados, quienes vivían de la caza, pesca y recolección. Se tienen referencias de algunos puntos en donde dejaron petro grabados y pinturas rupestres además de restos líticos.

A partir de 1596 Diego de Montemayor comenzó a repartir tierras dentro de la jurisdicción de las 20 leguas cuadradas que comprendía originalmente la Ciudad Metropolitana de Nuestra Señora de Monterrey. Entonces se inició un periodo de reconocimiento y población de las tierras situadas en su comprensión territorial. Montemayor otorgó a su hijo Diego de Montemayor conocido como “el Mozo” cuatro caballerías de tierra ubicadas en “Las Tapiezuelas” en el arroyo de la Pesquería Chica.

De acuerdo a los escritos de Alonso de León y a las investigaciones tanto de Eugenio del Hoyo como de Israel Cavazos, se tienen referencias de que Blas Fernán Pérez estuvo en la región después de fundada la Ciudad Metropolitana de Nuestra Señora de Monterrey. En el Diccionario Biográfico de Nuevo León de Israel Cavazos, encontramos datos relacionados a Blas Fernán Pérez: estuvo casado con Andrea Rodríguez, hija de Diego Rodríguez y Sebastiana de Treviño.

Entró al Nuevo Reino de León a principios del siglo XVII y se dedicó notablemente a la minería y a la ganadería. Como buen soldado participó en algunas campañas de pacificación. Alonso de León da cuenta que apoyaba con alimentos y caballos cada vez que se necesitaba durante los tiempos del justicia mayor Diego Rodríguez y que mantenía su hacienda de beneficios de metales en “Las Tapiezuelas” en la Pesquería Chica.

Murió en Parral hacia 1637. Sus hijos Domingo y José poblaron en la misión y presido de la Punta de los Lampazos. Eugenio del Hoyo anota que ya desde 1596 era dueño de la hacienda de sacar plata en “Las Tapiezuelas”. Otros fundadores que consiguieron mercedes de tierras en ésta región fueron Juan Pérez de los Ríos y Lucas García, quien mantenía la hacienda de Santa Catalina desde 1596 y Manuel de Mederos, quien vendió a José de Treviño en 1605, unas cuatro caballerías de tierra en la Pesquería Chica en donde se dedicaban a la cría de puercos. En los alrededores había sitios pertenecientes a Juan de Olivares y Francisco Treviño.

Otro de los primeros pobladores de Pesquería es el alférez Gregorio Fernández, a quien le entregaron en 1634 una merced que comprendía un sitio para ganado mayor y menor con asiento para casas de vivienda, corrales y huerta, en donde estaban unos corrales de piedra por el rumbo de la Pesquería Chica, con su respectiva ranchería de indios. Gregorio Fernández estaba casado con Beatriz González, hija de Blas de la Garza y Beatriz González. Se dedicó preferentemente a la minería. Durante un tiempo fue alcalde mayor en el Valle de las Salinas y regidor en el cabildo de Monterrey. Murió en 1668.

El terreno que obtuvo, iniciaba “desde el paso de las carretas, de la Pesquería Grande a ésta banda del río, el dicho río abajo, hasta donde se junta el dicho río en la cañada que llaman de Carrizalejo, donde un cerrito pequeño quedó de mojón; de allí como quien viene de Pesquería Chica en unas palmas que están en frente de un puesto que llaman de Zacatecas”.

El mismo Gregorio Fernández en 1635 tenía por el rumbo tres sitios de manado mayor, dos de ellos desde Carrizalejo como a legua y media de la Pesquería Chica desde el camino de carretas que viene de Cerralvo a Monterrey, hasta las tapias que llaman de Blas Pérez y el otro sitio desde el Rodeo del ganado del capitán Blas de la Garza hasta el cerrito llamado de los Piojos que luego vendió a su suegro Blas de la Garza en 100 pesos, 30 fanegas de maíz y diez reses en 1650.

Para 1641 había una hacienda llamada de Martín, como a una legua y media (unos ocho kilómetros) de la hacienda de San Francisco en la Pesquería Chica con indios a su servicio y que tiempo atrás había sido establecida por el justicia mayor don Diego Rodríguez.

Tiempos en los que continuamente se referían en los documentos, a lugares como Las Tapiezuelas, los corrales de piedra, un lugar llamado “las aguatas” en las juntas de los ríos de Pesquería Grande y Pesquería Chica, de los salitrales. Pero también lugar propicio para el paso de las naciones indígenas que habitaban en los alrededores. En 1651 mandan a José de Treviño Ayala para congregar a los caciques de las tribus alazapas y borrados en su hacienda que fundó en el río de Pesquería Chica.

Antonio Guerrero Aguilar
Cronista de Santa Catarina



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