Gracias a un documento correspondiente a 1757, sabemos que la sierra situada al sur de la cabecera municipal de Santa Catarina se llama de la Ventana. Seguramente se le conoce así por el grandioso agujero que se ve en uno de los muros. Comúnmente se le designa como el cerro agujerado o del Agujero mientras los montañistas lo llaman el “Nido de los Aguiluchos”. El cañón de Santa Catarina, el lugar donde están las cuevas de la Virgen como del Guano pertenece a la llamada sierra de la Ventana. Este sitio en la montaña se caracteriza por las grandes placas de roca caliza blancas que se elevan hacia el cielo y sus cumbres rocosas de más de 500 metros de altura donde se puede practicar la escalada en roca. Para quienes conocen la montaña, sabemos de la existencia de al menos tres huecos formados gracias a la erosión del viento, del agua y del clima que tenemos.

Para llegar hasta el agujero es necesario caminar hasta la Loma del Frijolillo, ya dañada por la autopista la cual interrumpe el acceso. A partir de ahí el camino se complica hasta tocar a una pared. Entonces se debe escalar un poco para llegar a la cumbre. En el descenso se hacen varios rapeles de 50 metros, siendo el primero a través del gran hueco que atraviesa la montaña. Ahí hay una cruz metálica llamada por los alpinistas como de La Victoria, que solo se puede ver desde el centro de Santa Catarina con binoculares. De niño escuchaba decir que lo habían hecho a punta de cañonazos y que había un jabalí que cuidaba un tesoro. A la derecha del agujero hay dos riscos similares al cerro de la Silla.

Muchas de las formaciones que vemos en nuestras montañas se deben a efectos causados a la erosión del viento como del agua. Santa Catarina está en una rosa de los vientos. Nos llegan aires secos y fríos de la Mesa del Norte, secos y cálidos del noreste mexicano; frescos y húmedos de la Sierra Madre y cálidos y húmedos desde el Golfo de México. Se utilizan los términos barlovento y sotavento para referirse a la dirección desde donde sopla el viento. La Ventana, las Mitras y El Fraile tienen laderas de montaña o cordillera, con vegetación propia a las zonas altas y reciben directamente los vientos secos y cálidos en el verano y húmedos y fríos procedentes de la Mesa del Norte. Posiblemente cuando se formó la montaña quedó un hueco el cual se hizo más grande a partir de los efectos geológicos, climatológicos y ambientales. Calores de día y noches muy frías. Las lluvias con sus efectos ácidos y corrosivos hicieron el resto a lo largo de miles de años. La Ventana o el Agujero es obra de la Madre Naturaleza. Hay quienes les gusta hacer creer a los demás que esa formación se hizo con un cañonazo, con el dedo meñique de Dios incluso gracias a personas que buscaban un tesoro o alguna mina para trabajar. Si te gusta esta nota y la vas a pegar en tu muro por favor indica el autor y la fuente.

La llamada Sierra de La Ventana corre de oriente a poniente y se extiende desde el río Santa Catarina hasta el cañón de Cortinas enfrente de Rinconada. De la misma bajan algunos arroyos con una cantidad considerable de agua considerable cada vez que llueve: de las antiguas minas de Napoleón contiguas a El Jónuco viene el arroyo de las Encinillas ahora conocido como El Obispo. De la loma del Frijolillo bajan dos arroyos: uno que pasa por la parte poniente de la Loma Pelona y luego corre en paralelo a la calle Manuel Ordóñez. Ahí en la calle Morelos corre en diagonal hasta el cruce de las calles de Zaragoza y Mina. El otro arroyo baja del Frijolillo hasta las colonias Santa Martha, Lázaro Cárdenas, el barrio del Campesino, las calles de Abasolo, Galeana, Diciembre, Agosto hasta tocar la avenida de Manuel Ordóñez. Este torrente causa daños en las partes bajas de las colonias Industrias y las Sierras. Regularmente el caudal entraba a la nave industrial de la fábrica de juguetes Montoi en donde literalmente sacaba los juguetes a flotar por entre las aguas embravecidas. Más adelante estos arroyos desembocan en el Obispo. Entre la Raya y la loma del Frijolillo hay dos o tres arroyos que provocan daños en las casas de la infonavit Huasteca que llevan agua hasta el río. Como la gente tapó sus cauces, ahora bajan por las avenidas provocando fuertes corrientes de casi medio metro de altura. Los antiguos santacatarinenses para evitar los cauces, construyeron las casas en sitios altos con banquetas de casi un metro de altura. Hace tres años las lluvias del Alex hicieron evidente el daño que le hemos provocado a la montaña.

Como ya se había mencionado, al pie de la Ventana o del Agujero había una loma a inmediación de la montaña. Le llamaban la Loma del Frijolillo pues había matorrales que daban el frijol rojo, tan buscado para hacer bromas y molestar a otros. Los tallaban o hacían fricción con ellos y se los ponían en los brazos y quemaban. Entonces la abundancia de estos arbustos le dio nombre a un lugar en donde sacaron piedra o tierra para la construcción. A esos frijoles también les llaman colorines, zompantle o patolillo. A las flores rojas se les come en tortitas muy apreciadas en el estado de Morelos. Hubo otras dos lomas: una a la altura de la colonia Echeverría y otra cerca de las Anacuas que desaparecieron por completo. Y la Loma Pelona o de la Santa Cruz en donde construyeron el castillo en 1955. A mediados de la década de 1960, entre el castillo y la loma del Frijolillo, unos posesionarios se instalaron en esos terrenos, hasta que llegaron fuerzas armadas para desalojarlos. Pero gradualmente se fueron construyendo casas muy cercanas al lugar, especialmente en dos colonias a la que llamaron El Castillo y la Alfonso Martínez Domínguez. El 1 de enero de 1980 encontraron en la loma al cadáver de un joven que nunca identificaron y en el 2005 destruyeron la loma para la autopista Monterrey-Saltillo.

Al oriente de la Loma del Frijolillo estaba un sitio singular, usado como vereda rumbo a un mirador en el cual se podía ver todo el cañón como el valle donde se ubica Santa Catarina. Originalmente fue una ruta de chiveros con sus hatos de cabras. A partir de la década de 1950 fue recorrido como lugar de entrenamiento y ejercicio, para lo cual accedían por la calle Miguel Alemán en donde comenzaban las primeras quintas de la Huasteca. La Raya era una subida de casi 200 metros que presentaba cierta dificultad. Ya en la cima se podía ver todo el entorno y a veces bajaban por el otro lado hacia el río Santa Catarina para continuar el recorrido hacia los demás cañones. Todo un reto para los equipos de futbol y deportistas para hacer condición. Hacían competencias para ver quienes subían y bajaban sin agotamiento o lo menos posible. Lamentablemente en el 2006 cortaron el acceso para construir un desarrollo inmobiliario. Todavía se podía recorrer la ruta dando vuelta a la colonia, pero de pronto les dio por construir la autopista y con ello dañaron la Huasteca, la Raya y la loma del Frijolillo. Todo para poner una carretera que a mi juicio bien se podía construir en otra parte.

Antonio Guerrero Aguilar



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