El ser humano no está formado para vivir en soledad. Es un ser en relación para consigo mismo, con los demás y tiene una vocación hacia la trascendencia. Por ello se requiere una normatividad que le asegure su existencia y cumplimiento de su vocación además de la necesidad de una autoridad que vigile y ponga orden en el contexto. La autoridad tiene las siguientes funciones: preservar la herencia cultural, histórica y de los recursos naturales, estimular las actividades económicas, culturales y sociales, favorecer el bienestar y la seguridad de los ciudadanos, establecer un régimen de justicia, derecho y paz, intervenir cuando algunas situaciones particulares de monopolio sean un obstáculo de desarrollo y defender los derechos humanos, especialmente de las minorías y de los más débiles.

De acuerdo al magisterio social de la Iglesia, el origen y fundamento de la autoridad reside en Dios. Existen tres esquemas que nos pueden ayudar a entender mejor esto: el régimen teocrático, el régimen democrático y secular y el esquema democrático-trascendente. En el esquema teocrático, la autoridad procede la divinidad y se hace posible a través de sus allegados. A éste sistema corresponde la monarquía, como sistema de gobierno en el cual un rey por derecho hereditario, representa al estado en el escenario internacional. De manera general, la jefatura de la nación es ejercida por un primer ministro propuesto por el congreso y nombrado por el rey. Entre los países monárquicos destacan el Reino Unido, España y Japón. La palabra monarca tiene su origen en dos términos: mono-uno y arché-mandato. Entonces en la monarquía manda uno.

En la edad media, surgieron muchas casas reinantes en Europa a partir de la supuesta creencia de que Sara, hija de Jesús y de María Magdalena, se había desposado con un noble francés que fundó la dinastía de los merovingios. La línea real se traspasaba por el lado femenino lo cual obligó a que muchos nobles buscaran casarse con descendientes de esa casa para asegurar la monarquía. Luego con la unificación de los territorios germánicos y de Galia con lo que quedaba del imperio romano, se formó el Sacro Imperio Romano Germánico con el cual el emperador se hacía coronar por el pontífice como una forma de refrendar la autoridad que procede de Dios. Ya con la revolución francesa, al declararse los derechos del hombre, fueron llamados precisamente así para diferenciarlos de los derechos divinos de los reyes. En el ámbito de la historia, la monarquía tiene que ver con el absolutismo.

En el esquema democrático y secular se considera al pueblo como origen y fundamento último de la autoridad y el sistema en donde prevalece la idea de que en el pueblo reside la soberanía. En el esquema democrático-trascendente es Dios quién habla de una u otra forma y expresa sus mandatos a sus representantes.

De ambos se deriva el sistema presidencial y el parlamentario. En el presidencialismo, se concentran dos poderes, la jefatura de estado y la de gobierno en una sola persona. El presidente es elegido por un sufragio universal, ya sea en forma directa o indirecta. Corresponde al parlamento la fiscalización del gobierno. Estados Unidos, México y Brasil son países con sistema presidencial. En el sistema parlamentario, el régimen de gobierno corresponde a un jefe de estado elegido por el parlamento compuesto por diversas corrientes partidistas e ideológicas. Quienes eligen al primer primer ministro, son el partido mayoritario o una coalición de partidos. Puede haber presidente cuyas funciones son limitadas. Alemania, Italia y Portugal son países con un primer ministro.

La autoridad política se organiza a través del Estado. Los elementos que componen al Estado son cuatro: la población, el gobierno, las leyes y el territorio en el cual el Estado ejerce su autoridad. La población corresponde al elemento humano; unidos por la historia, y las leyes. Corresponde a las tradiciones, la cultura, las etnias, la religión, la lengua y a un elemento formal en el cual el poder público tiene el papel de dar cohesión y orden a la convivencia de los ciudadanos de acuerdo a la ley y al derecho. El Estado posee la cualidad de romper y vencer resistencias siempre y cuando existan situaciones adversas. Unas veces se hace por el diálogo y otras por la fuerza y la coerción. Pero como instancia última puede y se recomienda llegar a esto. Recordemos que la finalidad del estado es el bienestar común.

Antonio Guerrero Aguilar


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