Debido a un litigio sostenido entre el bachiller Ignacio Martínez del Valle del Carrizal con Diego González en 1721, sabemos la extensión territorial de la hacienda. Martínez acusaba a Diego González de que un ganado de las Higueras se introducía a sus propiedades, aludiendo que los límites del paraje de las Higueras, son: "el que va del camino real que conducía a la Villa de Cerralvo, de este pueblo al camino antiguo desde el paso del río Ramos hasta el paso que llaman de las carretas del río de la Pesquería Grande y de ahí para arriba de la Ciénega de Flores, Paso Hondo a lindar con las tierras de Fernando de Mendiola y de ahí por las demás cañadas del Cerro que llaman del Camaján".

Diego González aseguró en su defensa la posesión total de: "los 50 sitios de ganado menor de la hacienda de ovejas que tiene y las construcciones están pasados el río Ramos como hacia la ciudad de Monterrey y por el camino que va a mano derecha corriendo a la Pesquería Grande. Incluídas sus entradas y salidas, aguas, pastos, abrevaderos, casas y servidumbre, además de un pedazo de tierra que está en el arroyo del Orégano para la falda de la Sierra, lindando con terrenos de Antonio Guerra”.

El 27 de febrero de 1748, Nicolás Rodríguez de Montemayor, por encargo del gobernador del Nuevo Reino de León, Vicente Bueno de la Borbolla, el fiscal Joaquín de Morales y el capitán José Salvador Lozano, yerno del finado Diego González y esposo de María Teresa González, se dispusieron a medir los 50 sitios menores. Para tales efectos, se solicitó la intervención de tres vecinos para que constaran la propiedad de los González. Ellos fueron Rodrigo Martínez, Melchor de Treviño y Agustín de Treviño, atestiguando lo siguiente: “los 25 sitios están pasado el río de Ramos como van a la ciudad de Montemayor que a mano derecha corriendo a la Pesquería Grande y los otros 25 sitios arriba del río de Ramos entre el y Pesquería Grande encaminándose a las cañadas que llaman del Posso y a la Ciénega de Flores, yanos y laderas de ahí al Camaján". Los terrenos colindantes pertenecían a Tadeo Treviño, Bernardo Treviño, Josefa de la Garza, Juana de la Garza, Josefa de Treviño, Josefa de la Mota, Bartolomé de Elizondo, Pedro Cantú y José de Ortiz.

Por cierto, los agrimensores contabilizaron 47 sitios y un cuarto de tierra de ganado menor y faltaron dos sitios, tres cuartos de tierra y no sabían la ubicación de los sitios faltantes.

El 24 de mayo de 1749, Vicente Bueno de la Borbolla aprobó las medidas efectuadas por Mario Nicolás de Escamilla, José de Treviño, Nicolás Rodríguez de Montemayor e Ignacio Tadeo de Sosa. Posteriormente José Salvador Lozano reclamó las propiedades como parte de la herencia de su esposa.

Como dato importante, por vez primera se le llama al paraje, la hacienda de Santa Teresa de las Higueras, el jueves 22 de mayo de 1749. En otros folios también se le denomina Santa Bárbara de las Higueras. Es probable que el nombre de Teresa, provenga por la hija del fundador llamada María Teresa y que estaba casada con el capitán José Salvador Lozano, quién por cierto más tarde llegó a ser gobernador del Nuevo Reino de León. Aunque la mayoría de las tierras pasaron a formar parte de la familia Lozano González, es muy probable que los otros herederos también alcanzaron porciones de tierra. En 1775, Santa Teresa de las Higueras correspondía al Valle del Carrizal. Los vecinos sembraban maíz, frijol y piloncillo. Pero la mayoría de las ganancias se obtenían por la cría del ganado mayor y menor, especialmente el lanar y el caprino.

Antonio Guerrero Aguilar
Cronista de la Ciudad de Santa Catarina


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