Lic. Antonio Guerrero Aguilar

Para entender mejor qué es la Globalización y qué características la representan, especialmente en el contexto y concepto de crisis global que padecemos.

Lic. Antonio Guerrero AguilarPara entender mejor qué es la Globalización y qué características la representan, especialmente en el contexto y concepto de crisis global que padecemos.

El término está relacionado al acto de reconocer que la tierra es hemisférica. Las antiguas civilizaciones se dieron cuenta que la tierra era redonda, observando la curvatura de la atmósfera. Pero llegaron los tiempos medievales en que se pensó que la tierra era plana. Tuvimos que esperar a Copérnico, Galileo, Newton y otros científicos para saber que la tierra era redonda. De hecho, Colón también intuía que así era la forma de nuestra Madre Tierra y que por eso bien podía llegar por mar a China y a la India. Pero dicen que el verdadero sentido global de la humanidad se dio cuando Magallanes le dio la vuelta al mundo entre 1519 y 1521.

Hoy en día, la Globalización es la interdependencia casi integral de las naciones. Esta se refleja en la conformación de bloques económicos, en la existencia de organismos transnacionales, en políticas que repercuten e inciden en varias naciones. A decir de Mc Luhan, el mundo es una aldea global en dónde se sabe todo lo que sucede sin importar tiempo ni espacio gracias a las nuevas tecnologías de la Información, una persona puede poseer el don de la ubicuidad: estar en varias partes a la vez. Es cuando se dice que los límites territoriales y nacionales cedieron sus espacios vitales en sacrificio para crear una nueva humanidad.

La idea global radica en el concepto de que todos los países son afectados a raíz de los hechos ocurridos en varias partes de la tierra. Y eso se aplica tanto la Economía como a la Política que por cierto, la primera tiene preponderancia sobre la segunda y se refleja en las operaciones transnacionales de las empresas, la expansión de los mercados, la transportación de las mismos y la integración de las plazas financieras, en un mercado mundial han alcanzado en la actualidad una expansión planetaria por las comunicaciones de todo tipo y las transacciones que pueden efectuarse con rapidez asombrosa.

De igual forma, se relaciona a la Globalización con el Nuevo Orden Mundial que supuestamente resurgió en 1989 cuando fue derrumbado el Muro de Berlín y que da como resultado el fin del Segundo Mundo Socialista.

Ciertamente estudiar los orígenes del proceso global, nos ayuda a comprender los problemas actuales de la globalización financiera, de las migraciones, del crecimiento demográfico, de la pobreza, de la escasez de productos agrícolas y de agua, del medio ambiente y de otros males que aquejan a nuestro planeta, tales como la unipolaridad, la crisis de la modernidad, el debilitamiento del Estado-Nación, el surgimiento de los neoliberalismos y neo nacionalismos, los desencantos con las democracias, la muerte de las ideologías, el poder del conocimiento y los reclamos de la sociedad civil para ser considerada como agente de su propio crecimiento y desarrollo.

A decir del teólogo brasileño Leonardo Boff, los problemas en éste siglo XXI, es que los del Norte y los del Sur vivimos una crisis radical. Se trata de una crisis de la civilización, una crisis en el sentido global de nuestra existencia en éste mundo. Gradualmente se abandona la palabra desarrollo y en su lugar prevalece la palabra Mercado, a través de la integración de los mercados continentales, regionales y nacionales que a su vez conforman un mercado mundial.

Ahora la palabra que prevalece es la de la Modernización o Modernidad. Se dice también que vivimos en un mundo dónde predomina la ideología del neoliberalismo, considerado por algunos como la culminación de la historia y como fase actual de la acumulación capitalista. La base de producción ya no es trasnacional o nacional y pero sí mundial. Para ello se usa la tecnología más avanzada que los países del Norte poseen y no la comunican a los del Sur. El valor central es la privatización y la consecuente exaltación del individuo. Se exige la reducción del papel del Estado. Se debe invertir menos en las cuestiones sociales, en la salud, vivienda, en la educación. Porque el mercado trae ganancias que nos permiten elegir mejor en dónde y cuando encontraremos una mejor satisfacción. Ahora, quien está fuera del mercado, prácticamente no existe.

La Globalización o Mundialización se caracteriza por una gran homogenización para todo el mundo. Hay quien dice que se trata en realidad de una norteamericanización de la cultura, donde predomina el dólar, el sueño de vida americano y el reflejo que nos venden las grandes cadenas de comunicación de los Estados Unidos. Si se fijan bien, los mismos valores del sistema global, las mismas tendencias culturales, el estilo de consumo que a la larga destruye las naciones que están desprotegidas.

Vivimos un proceso de globalización económica, marcada por el unilateralismo y la recolonización imperialista. Incluso, un alto funcionario de Richard Nixon, una vez afirmó que la globalización, no es más que otro nombre para el papel predominante de los Estados Unidos. El Consenso de Washington sería la carta de navegación del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional son quienes imponen sus recetas y normas a los países subdesarrollados. Y porque los Estados Unidos poseen un enorme peso económico y políticos de sus transnacionales, unido a su arsenal monetario y militar, hacen que los Estados Unidos sean la única y verdadera potencia mundial y el principal adalid de la Globalización.

Para el escritor canadiense Jacques Gélinas, la globalización depende en buena medida de la institucionalización del dólar como moneda mundial en la Conferencia de Bretón Woods, el Banco Central de los Estados Unidos y su influencia en todos los mercados, el reinado de las empresas norteamericanas en el ciber espacio, las transnacionales que en su conjunto dominan el sistema productivo mundial en las finanzas, recursos energéticos, productos farmacéuticos y nuevas tecnologías de la información, un presupuesto militar de 500 mil millones de dólares y el dominio de la OTAN, la cual le ha permitido colocar a Europa bajo su tutela e intervenir en cualquier parte del mundo, aun por encima de la ONU.

Y esa tendencia surgió cuando fracasó el socialismo. Entonces el capitalismo privatizó los bienes (las fábricas, las tierras y los bancos) y socializó los sueños para que se expresen a través de los medios de comunicación, especialmente por televisión y las propagandas y todos tengan la misma forma de pensar y sentir.

Pero la globalización no solo se reduce a la apertura comercial de las naciones y a la liberación financiera. Exige una participación pública que permita crear condiciones tanto para la sociedad como para quienes participan activamente en la generación de la riqueza. Si la globalización es inevitable, no lo son sus modalidades concretas. Por ejemplo, nadie cuestiona a las medidas que se toman en forma anónima y ligadas al gran capital y que no rinden cuentas a nadie.

Últimamente han surgido grupos de pensadores en América Latina, quienes critica a los modelos y teorías económicos existentes de desarrollo. Les parece anacrónico que todavía vivamos de la llamada “Teoría de la Dependencia”, que clasifica a los países considerados del tercer mundo como incapaces de desarrollarse de acuerdo a sus necesidades, son dependientes en la toma de decisiones que toman los actores socioeconómicos externos, dando como consecuencia una relación entre EL CENTRO y LA PERIFERIA, que da como resultado unas repercusiones políticas, económicas y sociales en la vida de los pueblos.

Este concepto tiene su origen en 1949 cuando se reúnen en Yalta, Ucrania los países triunfadores de la segunda Guerra Mundial para establecer las políticas de crecimiento y desarrollo de los demás países. Ahí el economista Raúl Prebisch propone la “Teoría del Subdesarrollo”. Luego en 1955 Alfred Sauvy y George Balandier, llaman “Tercer Mundo” a los países que no están en el sistema capitalista (Primer Mundo) ni en el sistema socialista (Segundo Mundo); el primero encabezado por los Estados Unidos y el segundo por la ya desaparecida URSS.

Hacia 1960 el economista brasileño Teothonio Dos Santos acuña el concepto de la Teoría de la Dependencia, que como ya habíamos señalado, consiste en la relación entre países ricos y países pobres. Existe una subordinación de los países pobres a los países ricos, lo que produce desigualdad entre ellos, por los excedentes económicos que se quedan en los países ricos. Para ello Dos Santos pide una ruptura de relaciones entre el centro y la periferia. Para muchos analistas, la Teoría de la Dependencia es hija de la Teoría del subdesarrollo de la CEPAL (Comisión Económica para América Latina) de la ONU.

Antonio Guerrero Aguilar

Cronista de Santa Catarina


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