Profr. Santos Noé Rodríguez GarzaNuestro paso por este mundo está determinado por el destino, cuando éste nos alcanza, llega el momento de las remembranzas y se inicia el balance de nuestro proceder en la vida.

El Profr. Rodolfo Alanís Barbosa se ha ido: fue un incansable sembrador de ideas y de buenos propósitos; sirvió a la educación desde la trinchera frontal de la Normal Miguel F. Martínez, Centenaria y Benemérita; fue el creador del Método Vilectográfico de Lecto-escritura junto con las compañeras Irma Lucina Benavides y Rosa María Sosa; lo dieron a conocer y lo esparcieron por todas las escuelas primarias del Estado y alcanzaron a saborear los frutos de su empeño.

Como amante de la biología: las plantas y los árboles fueron sus compañeros inseparables, hizo muchos experimentos y logró injertos maravillosos. Su bonhomía era proverbial y todo alumno que tenía alguna problemática acudía a él, para que lo guiase rumbo a la solución. Fue por muchos años Director de la Esc. Primaria Anexa a la Esc. Normal, donde los alumnos: futuros maestros, observaban el desarrollo de las clases experimentales en las que él aportaba lo mejor de sí mismo, a través de los Maestros Asesores, responsables de las prácticas; se desempeñó como Inspector de Escuelas Primarias dando asesoría sobre la mejor forma de administrar una escuela.

Juntos sobrellevamos los embates juveniles de los años posteriores a los acontecimientos del 68, era un apoyo firme en las medidas que se tomaban para encauzar a los futuros maestros por las vías de la organización y la disciplina.

Amante de la vida, se entregó de lleno a servir a los demás; no escatimaba esfuerzo alguno para apoyar a los suyos; su siempre fiel compañera Irma Lucina Benavides, compartió con él, las vicisitudes de la vida; probaron el acíbar de los malos momentos y gozaron de los triunfos y los logros obtenidos.

Las Autoridades Educativas del Estado y específicamente los Directivos de la Esc. Normal Ing. Miguel F. Martínez, debieran rendirle un homenaje póstumo, ya que en vida él se negaba a recibir reconocimiento alguno, pues su modestia le impedía aceptarlo.

Desde su época de estudiante deambulaba por los añosos corredores del viejo edificio de la Escuela Normal que se levanta en Juárez y Tapia, en Monterrey, Nuevo León; ayudando siempre a sus Mentores y luchando con sus compañeros para que a los estudiantes se les reconociera su estatus sindical.

La salud que no se le había negado, de pronto le juega una mala pasada, y cuando menos lo esperaba, lo sorprende, y lo deja indefendible; y sucumbe ante los embates de una enfermedad.

Por todos los momentos que compartimos, por tus consejos y tú amistad, mi buen Rodolfo: va el recuerdo imperecedero del amigo, que recibió de ti lo mejor, y a donde quiera que vayas: te seguirá el deseo supremo de que goces de la dicha eterna que bien te lo mereces. ¡Hasta siempre mi entrañable amigo!

SANTOS NOÉ
Cronista de la ciudad
Miembro de la Asociación de Escritores de Sabinas Hidalgo

Sabinas Hidalgo, N. L. 23/abril 2010


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