José Castellanos Maldonado¿Alguien puede creer que quien ocupa un cargo público y, a la vez, aspira a un cargo de elección popular pueda evitar que su anhelo lo distraiga entre semana y sólo pensar en ello los fines de semana?

Sinceramente, es difícil creer que de lunes a viernes todo su esfuerzo y su mente estén cien por ciento dedicados al desempeño de su labor como servidores públicos, sin que sus acciones y declaraciones se contaminen en lo más mínimo con sus aspiraciones.

Y es que, en realidad, resulta difícil aceptar que ello pueda ser posible, aunque quienes están en esa tesitura juren y perjuren que son capaces de separar su obligación presente de sus aspiraciones políticas.

El asunto se agrava si se toma en cuenta que, además de la distracción personal, también se distraen recursos humanos, materiales, económicos y tiempo que deben dedicarse total y absolutamente a atender y sacar adelante las obligaciones propias del cargo, para lo cual se les paga un salario bastante generoso.

En este sentido, hablando de los aspirantes panistas a la Presidencia, que son los más alborotados y quienes más se andan moviendo, al menos Santiago Creel tuvo el decoro de solicitar licencia en el Senado para dedicarse en cuerpo y alma a trabajar en pos de su sueño.

En contrapartida, Ernesto Cordero, Josefina Vázquez Mota y Alonso Lujambio siguen, al menos hasta el momento de escribir esta columna, en sus respectivos cargos, aún y cuando su corazón y mente estén realmente en otro lado.

Como quien dice, quieren mamar y dar topes.

Castellanos
Miembro de la Asociación de Escritores de Sabinas Hidalgo


Buscar en el sitio

Alazapa Tutoriales