José Castellanos MaldonadoDos notas periodísticas publicadas por “El Norte” en su edición del 1 de enero del año que estamos iniciando, ilustran dos situaciones que podemos enmarcar dentro de lo que desearíamos que fuera algo común en la práctica.

Por un lado, en su toma de protesta como Gobernador de Sinaloa, que tuvo lugar el 31 de diciembre, Mario López Valdez, mejor conocido como Malova, ofreció implementar cambios en la Ley de Responsabilidades de los Servidores Públicos, a fin de “castigar enérgicamente” los actos de corrupción, peculado, cohecho, enriquecimiento ilícito y tráfico de influencias.

Subrayó que los excesos y protagonismos serán cosa del pasado, y agregó que exigirá a sus colaboradores “que trabajen en equipo, que no desperdicien la oportunidad histórica que nos brindan los sinaloenses de servirles”.

“Quien no funcione, no sirva, o no quiera servir, saldrá de mi administración”, sentenció en su mensaje.

El encabezado de otra nota: “Termina Lula Presidencia con honores”, daba cuenta de la conclusión del mandato de Luiz Inácio Lula da Silva como Presidente de Brasil, con una histórica popularidad de 87 por ciento.

El balance final de su Gobierno fue catalogado de positivo al terminar con un crecimiento económico de más de 7 por ciento, al menor desempleo histórico, de 5.7 por ciento y 29 millones de brasileños que dejaron de ser pobres.

Gobernantes y funcionarios que aprovechen la oportunidad para servir, no para enriquecerse, que concluyan sus gestiones con un balance positivo y con el reconocimiento y el aplauso unánime de toda la ciudadanía, no sólo de sus correligionarios y achichincles, no es algo común en nuestro medio y sí un deseo permanente del pueblo mexicano, ¿o no?

Castellanos
Miembro de la Asociación de Escritores de Sabinas Hidalgo


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