José Castellanos MaldonadoEn una columna anterior me referí al proceso eleccionario del PRD, particularmente a lo ocurrido el día de la elección, así como a la amplia e inusitada cobertura informativa que le dedicaron, y le siguen dedicando, los diversos medios de comunicación.

Para su mala suerte, los perredistas se han ganado gama de violentos, y precisamente en su fama llevan la penitencia, pues ciertos grupos de poder, entre los que se encuentran algunos medios de comunicación, aprovechan cualquier oportunidad para lanzar campañas muy agresivas en su contra, particularmente contra Andrés Manuel López Obrador.

La campaña más reciente consistió en comparar a López Obrador con dictadores de la talla de Adolfo Hitler, Benito Mussolini, Augusto Pinochet y Victoriano Huerta, ratificando así su acusación de considerarlo un peligro para México.

Esto último estaría por verse, aunque es más probable que López Obrador representaría un peligro para los intereses y privilegios de los grupos de poder (autores y patrocinadores de las campañas en contra del tabasqueño), que verían en riesgo la posibilidad de seguir acumulando poder y riquezas.

Por otro lado, así como para ciertas gentes López Obrador significa un peligro, para millones de pobres representa una esperanza, algo que, a fin de cuentas, también estaría por verse.

De comparaciones hablando, los libros de historia nos dicen que, en su momento, tanto Francisco Villa como Emiliano Zapata fueron tildados de bandidos por los terratenientes y la gente de dinero, quienes los consideraban un peligro para sus intereses.

En contrapartida, para la gente del campo y los pobres en general, Villa y Zapata representaban una luz en el camino y los veían como héroes, tal y como nos los presentan ahora, pues en la actualidad hasta homenajes les rinden.


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