Categoría: Aquellos años que soñé
Textos publicados en el libro Aquellos Años Que Soñé, obra del historiador sabinense Celso Garza Guajardo.
Los lugares y los rumbos: La Nevería Cuauhtémoc
Era un lugar social, de roce social… un lugar amable, con sabor a nueve de fresa y sueños de enamorados. De muchachas con crinolinas y vestidos entallados de colores, de jóvenes relamidos, peinados en copete y pantalones de pinzas.
Los lugares y los rumbos: La calle de León Bautista
Esa calle era larga y terregosa, de banquetas formadas por lajas de piedra azul
algunas casas de sillares y jacales por todas partes, cercas de palos y portones manuales para entrar a los patios, los cuales parecían pequeños ranchitos, por el número de gallinas, el corral de los cochinos, el caballo y la pastura, un mezquite, sin faltar al fondo la noria, las matas y los pájaros en jaulas.
Los lugares y los rumbos: Una papelería llamada ABC
Era una papelería pero también se vendían libros.
Los lugares y los rumbos: ¡Vé a la tienda de Beto Chapa!
En el pueblo era un lugar conocido… de cuadra en cuadra y de barrio en barrio se escuchaba la indicación “¡Vé a la tienda de Beto Chapa!… había de todo, había lo que no había en otras partes, sin dejar de ser un tendajo era una tienda; sin pretensiones de supermercado, era un almacén popular con mostradores, balanzas y cucharones.
Los lugares y los rumbos: El jacal del abuelo
Desde donde vivíamos, el jacal quedaba muy lejos; teníamos que atravesar la carretera hasta llegar al barrio que llamaban “El Tajo”, antes estaba el barrio de “La Cagarruta”… después solamente seguía el camino a Garza Ayala, a Los Colorados, a Parás.
Los lugares y los rumbos: La casa de don Indalecio
Estaba por la calle Escobedo, atrás de “los colegios”, o sea, atrás de la Escuela “Manuel M. García”, el viejo edificio aquel se quemó el domingo 2 de febrero de 1956.
Los lugares y los Rumbos: Rumbo a Los Tres Picos
En diciembre y en verano nos gustaba ir a Los Tres Picos… Más en diciembre que en verano, pues el agua se nos terminaba y volvíamos encalmados.
Los lugares y los rumbos: La fragua de la bajada
Era un lugar de trabajo duro, lo recuerdo remotamente. Estaba por la calle de Zaragoza, entre Juárez y la Calle de Piedra. En la subida, o en la bajada, según se le quiera ver: Ahí estaba la fragua, toda llena de carbón, de fuego y de fierros.
Los lugares y los rumbos: La casa de las paredes largas
Es una casa que va con el siglo. Que tiene sus recuerdos y secretos. Que tiene muchas historias por contarse.
