Y nada más nos faltan los temblores
El 21 de marzo del presente año, en la celebración que se hizo para conmemorar el 201 aniversario de la elevación canónica a parroquia de la comunidad de San Juan Bautista de Villa de García, se colocó un plafón en el techo sobre el altar mayor, con la representación de la Santísma Trinidad que había sido dañada durante unas restauraciones. Ahí tuve la oportunidad de presentar ante los asistentes una breve historia y descripción iconográfica de la singular pintura. Durante la comida, tuve la oportunidad de advertirle al señor alcalde Jaime Rodríguez Calderón y al padre Humberto Rojas que tuvieran cuidado, porque en Nuevo León no nada más tenemos inundaciones, sino también temblores. Obviamente todos se rieron y les dije que no desoyeran a la memoria histórica, porque ésta además de formar una identidad cultural, promover el arraigo y cariño al lugar de donde uno nace o vive y nos da elementos de referencia para cubrir una necesidad histórica, nos ayuda también a interpretar los signos de los tiempos.

