El susto de Don Vidal
Desde hace mucho tiempo había tenido la intención de entrevistar al Sr. Vidal González Cavazos para que de viva voz me relatara en forma detallada lo que le sucedió hace sesenta años cuando trabajaba como taxista exclusivo del restaurant "Eureka", situado sobre la carretera nacional, en donde actualmente se encuentra la tienda Elektra; allí estaba la oficina de aquellos autobuses denominados "Flecha Roja". Aquel deseo lo hice realidad cuando el domingo 6 de febrero del presente año 2011, acudo a un restaurant de la localidad para saciar mi hambre, grande fue mi sorpresa al encontrar en el comedor a mi amigo Vidal, saboreando un exquisito platillo, de inmediato lo saludo, con su venia lo acompaño y le solicito a una de los empleados mi platillo favorito.

Queriendo revivir los recuerdos de mi niñez, de un pasado que ya nunca más volverá, pero convencido que la frase “RECORDAR ES VOLVER A VIVIR” y que la historia escrita de un Pueblo nos permite no caer en los mismos errores, o mejorar si es posible para vivir mejor; ésta será la primera de algunos recuerdos que he pensado escribir para que si en alguna forma pudiera hacer revivir en los lectores de mi comunidad gratos recuerdos de su niñez o juventud, pues bien, mi relato abarca desde el inicio de la calle Porfirio Díaz hasta la calle Cecilio garza, allá en la colonia María Luisa, no sin antes disculparme por escribir pensando como si algunas de las personas que ya se nos adelantaron en el camino, que sin duda todos habremos de seguir cuando Dios así lo disponga.
Los árboles perdieron su follaje, las plantas de adorno han sido resguardadas para evitar que se quemen con las temperaturas tan bajas que azotan la región; aquellos que amamos los árboles y en especial los frutales, sentimos mucho temor ante la llegada de la ola gélida que en otras ocasiones hemos visto como quema la fruta y los troncos de los árboles; sabemos que el frío mata muchas plagas, pero hay veces que también le hace daño a las plantas, la helada de 1983 dejó una devastación en la arboleda del Barrio del Aguacate, y jamás recuperó su belleza y su esplendor.
“Dime con quien andas y te diré quién eres”.