Lic. Héctor Mario Treviño VillarrealDurante el siglo XVI Carlos de Borromeo fue cardenal y arzobispo de Milán, uno de los más importantes prelados de la iglesia en ese tiempo. Nació en el castillo de Arona, en el norte de Italia, el 2 de octubre de 1538 y murió en Milán el 3 de noviembre de 1584. “Su padre fue el conde Gilberto Borromeo casado en primeras nupcias con Margarita de Médicis, hermana del Papa Pío IV.”

Hizo sus estudios de latín en Milán, luego en la universidad de Pavia, doctor en derecho civil y canónico. El Papá Pío IV lo llamó como secretario y administrador de los Estados Pontificios. Nombrado cardenal diácono, protector de Portugal, Países Bajos y cantones católicos de Suiza y otros cargos y dignidades a los veintidós años.

Electo administrador de la silla arzobispal de Milán. Como secretario de estado reanudó las sesiones del Primer Concilio de Trento en 1562. En 1563, fue consagrado obispo y en 1564 recibió el palio. Miembro de la comisión encargada de reformar la música religiosa, buscó reformar los libros de liturgia. Legisló acerca de las ceremonias y predicación encontrando resistencia y fracasando en su intento.

En Milán comenzó su obra de transformación en el clero y pueblo. A raíz de las reformas tuvo graves problemas, encontrando fuerte resistencia y violencia; al pronunciar una excomunión en contra de canónigos, éstos le cerraron las puertas e hicieron fuego contra él, alcanzando el tiro solo a la cruz. En 1569 algunos de la orden de los Humillados (Humiliati) que habían sido obligados a pasar por algunas modificaciones en su vida religiosa, se negaron aceptarlas, disparándole a cuatro metros de su persona con arma de fuego. El proyectil no lesionó más que su piel. El que disparó y otros tres, fueron sentenciados a muerte y ejecutados. Carlos fundó la cofradía de la doctrina cristiana, institución parecida a las actuales escuelas dominicales. En 1578 fundó la congregación de los Oblatos de San Ambrosio. En 1567 inició viajes, que hacía montado en mula o a pie, de visita a su arquidiócesis.

El espíritu de caridad y abnegación de Carlos fue extraordinario. Al tomar residencia en Milán distribuyó entre los pobres gran parte de su propiedad y en su persona se sujetó a un trato muy austero. Dio socorro diariamente a los hambrientos, siendo un verdadero apóstol para los desposeídos, se pasaba días enteros entre los enfermos del hospital de San Gregorio, uniendo a estas virtudes la práctica continua de la oración.

Un gran elogio a la vigilancia y actividad pastoral de Carlos Borromeo, hizo Pío X en su Encíclica del 26 de mayo de 1910 dedicada al tercer centenario de su canonización al ensalzarlo y proponerlo como modelo de integridad de fe y ataque al error. La Canonización la decretó Paulo V el 1º de noviembre de 1610, su fiesta es el 4 de noviembre. Se le representa con los hábitos de cardenal, pies desnudos, llevando una cruz de arzobispo, una soga alrededor del cuello y una mano alzada para bendecir.

Dejó trabajos sobre catecismo romano, el Misal y breviarios reformados y revisó la Vulgata, también las Instrucciones Pastorales, Homilías y Discursos y Cartas entre otras obras.

Fuente: Archivo General del Estado de Nuevo León. Enciclopedia Espasa Calpe, Madrid Barcelona, Ed. Espasa Calpe, S.A. 1978..

Mario Treviño Villarreal
CIHR-UANL


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