Sargento Primero de Caballeria Silverio Serna Villarreal

Como la mayoría de los mexicanos que se lanzaron a la lucha armada él también era gente de campo; había nacido en Colorados, Vallecillo, Nuevo León, el 22 de junio de 1897: su vida había transcurrido entre los surcos que le abría a la madre tierra para depositar la simiente y en los campos, arreando y cuidando los animales que les daban el sustento.

Sargento Primero de Caballeria Silverio Serna Villarreal

Como la mayoría de los mexicanos que se lanzaron a la lucha armada él también era gente de campo; había nacido en Colorados, Vallecillo, Nuevo León, el 22 de junio de 1897: su vida había transcurrido entre los surcos que le abría a la madre tierra para depositar la simiente y en los campos, arreando y cuidando los animales que les daban el sustento.

En sus ratos de sosiego leía cuanto papel escrito llegaba a sus manos, había aprendido las primeras letras en la escuela del rancho y ponía mucho empeño en saber lo que sucedía en otras partes de la patria; le gustaba la doma de animales cerreros, su gusto era montar en pelo y después de los clásicos reparos, darle rienda suelta al penco, para que hendiendo los aires brotara la fuerza bruta y exhalara sus ímpetus salvajes; un vez domado el animal le gustaba pasearse por las calles del rancho presumiendo su trabajo, todos le alababan la destreza que poseía en la doma de animales.

Sus padres: José Marcelo Serna y María Nieves Villarreal, lo criaron con los mimos propios del hijo que se había ganado su cariño con su trabajo y su comportamiento.

Ya estaba la Revolución en todo su esplendor cuando pasó por el rancho una partida de alzados a los que se incorporó; sin atender los ruegos de su madre, ni las súplicas de los suyos; aquel grupo de idealistas se incorporó muy pronto a las fuerzas del Gral. Pablo González y con él militó la mayor parte del tiempo que participó en la Lucha Armada.

Recordaba como una hazaña inverosímil, la acción que desarrolló para rescatar de las garras de la muerte a su amigo Inés Lerma, que había quedado gravemente herido en el combate que tuvieron cerca de la ciudad de Saltillo; acción que le premiaron con una medalla al valor, en el campo de batalla. Su yerno Oscar Ibarra quien me comenta sobre la vida de su suegro, se lamenta de que se haya perdido toda la documentación que poseían sobre sus acciones guerreras. Pero narra con mucho entusiasmo, el momento de incertidumbre que pasó el Sr. Silverio cuando le ordenaron fusilar a un soldado que había mentido sobre un cargamento de armas; al llevarlo lejos de la población para cumplir su cometido: el soldado se le hincó y le pidió clemencia, pues tenía mucha familia; arriesgando su prestigio y su vida lo dejó libre; y se presentó ante su superior diciendo haber cumplido con su encomienda.

No recuerda su familia el año en que se dio de baja del Ejército; pero si de los diferentes puestos públicos que desempeñó en su vida civil fue: Oficial del Registro Civil en Vallecillo; Registrador Público de la Propiedad en Sabinas Hidalgo.

Se casó con la Srita. María del Refugio García y criaron y dieron vida a la niña María Guadalupe Serna García. Vivió el resto de su vida en Sabinas Hidalgo y sus restos reposan en el panteón municipal en la Rotonda de la Revolución, murió el 8 de noviembre de 1978. Ostentando el cargo de: Sargento 1º de Caballería. Descanse en paz un soldado de la Patria.

Profr. Santos Noé Rodríguez Garza
Cronista de la ciudad
Miembro de la Asociación de Escritores de Sabinas Hidalgo


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