Profr. Santos Noé Rodríguez Garza

Maestros que recuerdo con cariño – Sexta parte

Páginas Sueltas de la Historia de Sabinas

Profr. Santos Noé Rodríguez Garza

Profr. Alejandro Chapa Villarreal

Profr. Santos Noé Rodríguez GarzaProfr. Alejandro Chapa Villarreal

Entre las materias que impartía se encontraba la Geografía de México, clase que daba con mucha pasión y conocimiento de la misma; acostumbraba intercambiar opiniones con los alumnos a la hora de descanso, sobre todo con aquellos que por su edad ya empezaban a destacar en las lides deportivas, fue compañero de muchos de ellos, en los equipos que salían de la ciudad a competir.

Cuando convivimos en la Esc. Normal, me aconsejó en muchas ocasiones y al señalarme las fallas, me daba las herramientas para corregirlas; era muy parco en el hablar, pero lo hacia con propiedad con un lenguaje que rayaba en lo literario.

En muchas ocasiones convivimos en diferentes festejos, y en el corrillo cuando cada uno hacia alarde de sus habilidades, me gustaba pedirle que haciendo gala de su memoria, nos dijera el contenido de la carta que Arturo Coba, dejaba de despedida. (Personaje de la novela La Vorágine). Me estimuló para que cultivara el hábito de la lectura y me recomendó a magníficos autores, así como me dio sabios consejos para que mejorara mi forma de dibujar, ya que él es un privilegiado con el lápiz y el pincel.

Compartimos en muchas ocasiones el pan y la sal de la amistad, en reuniones familiares, antes y después de que emigramos del pueblo.

Hoy que el destino nos regresó al terruño, sigo cultivando su amistad y don de gentes, teniendo en mi corazón, y en mi mente, un lugar privilegiado para tan distinguido Maestro.

Profr. Raúl M. Garza Valle

Un libro completo no sería suficiente, para narrar el profundo agradecimiento que tenemos para tan ameritado Maestro. Un día, de pronto llegó a la Secundaria, un joven Maestro, que irradiaba jovialidad y elegancia y con una disposición especial para evolucionar y conseguir metas superiores.

No sé como le hizo y a quien tuvo que recurrir, pero consiguió que por primera vez en el pueblo una escuela contara con Banda de Guerra; él fue su promotor y su Instructor. Escogió a sus componentes, valuando sus habilidades, mas no su posición económica; logrando así que muchos de clases humildes entráramos a formar parte de ella.

Tuvimos la más hermosa experiencia de nuestra adolescencia, ya que fuimos la atracción mayor en los desfiles cívicos del pueblo.

Hice amistad con él y me apoyó siempre; en la Esc. Normal fue nuestro consejero, nuestro cómplice y ayudó a fraguar el noviazgo prohibido, apadrinó nuestra boda.

Cuando emigró a Monterrey, me visitaba en Zuazua, donde yo trabajaba; temporalmente regresé al pueblo y seguimos conviviendo.

Al irnos definitivamente a la ciudad de Monterrey, estuvo atento al desarrollo de mi trabajo y me introdujo en los círculos magisteriales, donde escalé posiciones.

Me llevó a trabajar con él a la Preparatoria Nocturna para trabajadores, donde era Director. Me gané con trabajo y esfuerzo el privilegio de ser designado: Director de la Esc. Normal Nocturna de Cooperación, para Trabajadores.

Me fortaleció las alas y me dejó volar, siempre estuvo atento al desempeño de mi trabajo y me alabó los triunfos obtenidos.

Compartimos el privilegio de ser nombrados Maestros Eméritos del Estado, y más que nunca le pido al Gran Hacedor del Universo, que prolongue por siempre la existencia, llena de salud y dicha, del Maestro que fue mi Tutor, es mi Amigo y a quien quiero y respeto mucho.

Continuará…

Profr. Santos Noé Rodríguez Garza.