Profr. Santos Noé Rodríguez GarzaProfr. Eugenio A. Solís Guadiana

Era un hombre sereno, juicioso y con una filosofía liberal muy arraigada; tenía pensamientos políticos de izquierda que no todos sabían valorar y que lo llevaron a concebir la Creación de una Escuela Normal, que junto con otros soñadores pudieron hacer realidad.

Le gustaba propiciar las discusiones entre los alumnos para que mediante el diálogo se hiciera la luz; ponía en práctica normas éticas muy estrictas, y buscaba el arraigo de las costumbres del buen vivir y de la honorabilidad familiar. Todos aquellos que convivimos en sus aulas, nos llevamos un bagaje de conocimientos intelectuales y prácticos, que nos abrieron camino en la vida magisterial. Fue un ser humano excepcional todos aquellos que tuvimos el privilegio de vivir cerca de él, supimos que era una excelente persona y un amigo incomparable. El Profr. Eugenio A. Solís Guadiana, en lo particular me brindó su apoyo y su amistad y habiendo prohibido mi noviazgo en las aulas de la Esc. Normal, apadrinó mi casamiento con la mujer que me ha acompañado 54 años de mi vida. Maestros como él no se olvidan.

Profr. Casimiro Tijerina Torres

Era una persona seria, su sola presencia infundía respeto, su manera de ser y su forma de hablar correspondían a una persona culta y conocedora del uso del lenguaje.

En la Escuela Normal nos daba un trato privilegiado y acostumbraba corregir nuestros errores enseñándonos buenas formas de conducta y modales propios para cada ocasión.

En sus clases estimulaba a sus alumnos para que participaran y utilizaran el mayor número de palabras posibles, dando pie al buen uso del lenguaje. Lo que jamás olvidaré fue aquella ocasión: cuando en segundo año de secundaria, al darse cuenta de que no participaba en deportes, por que el área tenía demasiados cadillos y mis zapatos tenían una rotura en la suela; con toda discreción al día siguiente a la hora de salir me dice: -no se te pase recoger una paquete que está debajo de tu asiento-, cual no sería mi sorpresa que al abrirlo eran unos zapatos, que resolvieron mi problema y llenaron mi corazón de gratitud para un gran Maestro y buen amigo.

Compartí con él muchas experiencias de mi vida magisterial y siempre lo consideré una persona que me enseñó a luchar con la vida y a conquistar a base de esfuerzos un lugar en el Magisterio Estatal.

Continuará…

Profr. Santos Noé Rodríguez Garza


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