Francisco J. Echazarreta

Anuestra ciudad se le elevó al rango de Villa de Santiago de Sabinas Hidalgo, el 2 de Octubre de 1826 y no cambió de categoría hasta el 27 de Abril de 1971.

Francisco J. EchazarretaA nuestra ciudad se le elevó al rango de Villa de Santiago de Sabinas Hidalgo, el 2 de Octubre de 1826 y no cambió de categoría hasta el 27 de Abril de 1971

Durante tan largo tiempo (145 Años) algunas costumbres arraigadas al pueblo ya han caído en desuso, la evolución, el modernismo... lo ha cambiado todo o casi todo...He aquí a continuación una serie de recuerdos.... va para las personas que todavía existen, en vida y que nos toco oír o escribir... la de... “En la Villa de Sabinas Hidalgo...” esto se leía en actas o hasta en exámenes escolares.

El sustento y la manera de sacar adelante la vida, dura como el suelo, duro el esfuerzo diario de los habitantes, que los hacían hasta de un carácter hosco, seco, huraño. Sobre todo en los hombres que veían el duro trajín. En una tierra semidesértica... cuidar las cosechas temporalearas....a veces.... sin el agua llegar, desanimando a los habitantes de la Villa.

Como los quehaceres del hogar, se tenia en la de hervir la ropa, estas en latas o botes de 19 litros en agua, sobre lumbre al fondo de los solares, una ves hirviendo, al agua se le agregaba barras de jabón blanco y con un palo, mocho de una escoba se le meneaba o movía, hirviendo el agua, todo con el afán de que soltara toda la “mugre”,algunas prendas en su primera lavada bajaban de talla , hasta que se empezó a anunciar que ya estaban empezando a salir las prendas SANFORIZADAS es decir que no encogieran al lavar. Era común ver aquella hoguera con las latas y bajo de un mezquite, un baño sobre unos bloques y un tallador... luego las prendas tendidas al sol, el agua sacada del pozo de una noria.

Eran tiempos en los que se usaba el almidón para los cuellos de las camisas y las planchas calentadas al fogón de la lumbre, o cargadas con el propio carbón en un depósito que contenía la misma plancha con bisagra al levantar la manivela.

Por las noches al ir a dormir se metían los bacines del patio, que todo el día se habían asoleado para purificarlos… El bacín... una especie de taza grande con oreja de peltre, para depositar los orines durante la noche y así no salir hasta el escusado, pues este se encontraba allá atrás hasta el fondo del solar y algunas veces escondido tras una nopalera... el escusado de pozo... Un Cajón cuadrado de tablas de maderas clavadas, de uno por un metros con dos metros de alto y techo de lamina o cartón negro, la puerta embisagrada, con un picaporte para cerrarla por dentro y ya estando ahí... el olor de los mil diablos, una autentica cámara de gases... papel higiénico... ¿Cual? El drenaje sanitario se introdujo hasta 1945.

La leche era entregada en las casas. Hervirla para matar los microbios. Los repartidores la distribuían en un Express tirado por un caballo, algunos más iban hasta los corrales.... gente que la tenia a la venta en su propia casa. Llenándote la vasija que llevabas con una moca de a litro o de medio litro con pilón. Algunos los entregaban demasiado temprano, de tal modo que, en la ventana de la casa recogían el litro limpio, vacío y dejaban el lleno con una tapa redonda de cartón puesta como tapón. No existía el robo, la confianza estaba dada en toda aquella llamada Villa…

Tal ves el recordar de la frase de que... “Siempre los tiempos pasados fueron mejores” entran en duda... tal vez por lo nostálgico del recuerdo, pero... el saber de que había que sacar el agua de la noria... de que se reventó el mecate y se cayo la tina... de que el gas morado, el petróleo era necesario para la lámpara y así alumbrar en la noche… te hace dudar de que... ¿Los tiempos pasados fueron mejores?

Destellos de una Villa que feneció... para dar paso a una ciudad, que con otra clase de retos, otra clase de modernidad, esta tratándose de integrar “perezosamente” a un mundo globalizado.


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