Francisco J. Echazarreta

Existió un terreno baldío, a mediados de los años  cincuentas del pasado siglo XX, en donde era común, que ahí se instalaran los circos, cuando llegaban al pueblo. Hoy son otros lugares donde se instalan, pero en esa época se instalaban ahí, entre las calles comprendidas de Zuazua, B  Reyes y Mina, este  céntrico lugar era conocido como “El despoblado de acá el profesor Panchito” esto gracias a que frente a este despoblado tenía su casa el ilustre maestro Francisco J. Montemayor M.

Francisco J. EchazarretaExistió un terreno baldío, a mediados de los años cincuentas del pasado siglo XX, en donde era común, que ahí se instalaran los circos, cuando llegaban al pueblo. Hoy son otros lugares donde se instalan, pero en esa época se instalaban ahí, entre las calles comprendidas de Zuazua, B Reyes y Mina, este céntrico lugar era conocido como “El despoblado de acá el profesor Panchito” esto gracias a que frente a este despoblado tenía su casa el ilustre maestro Francisco J. Montemayor M.

En otras ocasiones, cuando el despoblado lucía solo, sin ningún circo que se instalara, eran acomodadas una serie de tablas de madera en formas de bancas o sillas de gradas, formando un cuadro de unos10 por 5 metros. Al atardecer de cada día, llegaba una camioneta con “triques”. Su conductor comenzaba a bajar bocinas, utensilios de hogar, tinas, peltres y hasta monos de yeso. Las acomodaba al centro de las tarimas que rodeaban aquel cuadro de madera.

Los preparativos de una sesión de LOTERÍA se empezaban a iniciar

Los dueños de aquella misión, un hombre robusto del piel morena, había llegado al pueblo a fines de la década de los cuarentas, pero… el amor que todo lo puede, fincó sus reales en su alma aventurera. Encargado de los trabajos en lo que se refiere a la magia de las ferias. Ahí donde está el obelisco de los fundadores, ahí se ponía las ferias y ahí la conoció a la que hoy es su mujer y que de que con los pasos de los años había de hacer toda una generación de Sabinenses.

En ocasiones se ponía a fabricar lo que había aprendido en las feria. Es decir la construcción de monos de yeso. En su casa preparaba yeso líquido, lo vaciaba sobre moldes, los secaba y los pintaba. Luego los llevaban a la misma lotería.

Múltiples fueron sus actividades por la vida para sacar adelante el sustento de él y de toda su familia, cuando la lotería estaba en su apogeo con gente hasta parada, jugando entre partida ponía en un tocadiscos y el altavoz, el mismo que le ayudaba a anunciar las figuras de la lotería, algunas canciones de la época.

Se me reventó el columpio
Donde yo me columpiaba
Se me acabaron los trinos
De la joven que yo amaba...

“¡A VER ACÁ QUIEN QUIERE TABLAS!
Recuerde de esta a la otra
¡PREMIO GRANDE!
Mira nada más que tinota del No 8
¡A VER VA A CORRER… QUIÉN MAS QUIERE TABLAS!”

Había ocasiones, que aprovechaba de conocidos, a los que gustaba interpretar canciones y los ponía a cantar.

¡Pedro Infante no ha muerto... se encuentra entre nosotros!

Y ponía a cantar a alguien que lo interpretaba.

A veces se mudaban a otros lugares, hacia temporadas en los barrios. Por la carretera, por el Barrio de Sonora o por ese lugar que les describí que es el barrio del Dólar.

Cierta ocasión, decidió dejar la casa, debido a dificultades matrimoniales… como todos los hogares los tiene, no se retiró muy lejos de su hogar. Pidió una oportunidad, a un amigo, de cuidar un estanquillo de madera, por las noches, durmiendo en el interior. El lugar quedaba por la Carretera Nacional, a una cuadra de su amada. Algo extraño ocurrió una mañana, puesto que una Unidad de trasporte de afamada línea, perdió el control, arrasando todo el estanquillo de madera, a muy temprana hora, si acaso las 7 A.M. se pensó en lo peor… de bajo los escombros y las llantas de la unidad había muerto, sabiendo de que el ahí dormía… la necesidad de su trabajo lo habían hecho levantar muy temprano (5.30A.M.) y este acto le salvó la vida.

Los humanos en lo general somos seres políticos, participamos. Somos parte de una sociedad en la cual se armoniza y se esta de acuerdo con los deberes y comportamientos de una sociedad demandante. Así es que nuestro personaje sin necesidad de buscarlo, le llegó una vez, una oportunidad en la que resultó única. En el verano de 1963 cuando los acontecimientos de un festival anunciado de la juventud y en la que resultó con tintes o ideas comunistas, el pueblo enardecido, los expulsó (Sabinazo). Los padres de familia entendieron esto como violento, decidieron no enviar a sus hijos a las escuelas. El director de la secundaria preocupado por la educación de la niñez, decidió contratar los servicios de él, para que saliera con su altavoz sobre la camioneta (Ya que la mayoría de las personas que se dedicaban a este oficio se habían negado anunciar) este hecho y debido a su buen acto, le valió para que en el régimen del ayuntamiento que presidio el Prof. Guadiana (1967- 1969) fuera el *Anunciador Oficial*.

Cuando al final de una sesión de lotería, eéto se daba por ahí de las 11:30 de la noche, dependiendo de lo animado que estuvieran “las veladas” empezaba a anunciar…

¡Mañana estaremos en la casa de los espantos!

Un solar con una casa que quedaba por la calle Escobedo y Abasolo, donde también hacia estas sesiones

¡Ahí estaremos, Llueva, truene o relampaguee!

¡Pero antes recuerde que le deseamos una feliz noche!

y que tenga un sueño “Reparador”

Poco a poco el tiempo se le echó encima… en su camionera se le veía a veces anunciar... Luego su voz se volvió temblorosa… al igual que sus brazos, batallaba para caminar. Murió el año pasado.., lejos de su tierra que lo vio nacer, Rio Verde S.L.P. pero dejó aquí, quien lo recuerda... En tierras de sus hijos y además con sus actos se gano un lugar en la Aldea.

GUMERSINDO RODRÍGUEZ BUSTOS (GUME)

Ya no se escucharan su natural voz de ¡va a correr!


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