La interrogante que encabeza este artículo se ha puesto de moda en el argot político de nuestro país, debido a las declaraciones del chino-mexicano Zhenli Ye Gon, a quien se le decomisó la más impresionante cantidad de dólares en la historia del capitalismo mundial: 205 millones de dólares; se le acusó también de ser el importador de sustancias con anfetaminas.

La nota sensacional de la requisa de tal suma de dinero, dio paso a la no menos espectacular noticia de que Ye Gon acusa a un prominente panista el Secretario del Trabajo Javier Lozano Alarcón, de ser quien le ordenó resguardar millones de dólares destinados a la campaña presidencial panista y le pidió también la custodia de lanzaderas portátiles de misiles antiaéreos y otras armas,

Por supuesto, el cotarro político nacional y buena parte del internacional se alborotó, declaraciones a favor y en contra de Lozano menudean en los medios masivos de comunicación; los rabiosos enemigos del Presidente Calderón exigieron de inmediato una profunda investigación, mientras las huestes albiazules eximieron de toda responsabilidad al Ministro del Trabajo.

La duda campea en el ambiente y Ye Gon amenaza seguir con sus incendiarias declaraciones e involucrar a otros relevantes panistas, además, el chino naturalizado mexicano tenía plagada su casa de cámaras de vigilancia, falta que ahora salga con algunos videos donde nos muestre en todo su esplendor a los actores de esta tragicomedia.

El tráfico de drogas no se le ha comprobado al exitoso farmacéutico chinito y según las autoridades americanas no lo han detenido porque no había sido fichado "si lo hubiera habido, se hubiese procedido a su deportación, pero las autoridades mexicanas no tenían orden de captura", de acuerdo a la información del periódico El Norte, en su sección nacional, página dos del 4 de julio de este año.

Algo raro flota en la superficie de este infecto lago, si no se aclaran las aguas, la ciudadanía perderá la credibilidad que con tanto esfuerzo ha ganado Felipe Calderón, por lo pronto, Lozano Alarcón deberá pedir licencia y separarse de la Secretaría del Trabajo, hasta dilucidar tan espinosa cuestión.

Mientras tanto, el pueblo pueblo se divierte con la expresión ¿Colabolas o cuello? cuyo uso se ha generalizado, a tal grado que a mi vecino su esposa le pidió dinero para la despensa y con estentórea voz lo amenazó: ¿Colabolas o cuello? y se pasó el dedo índice por el cuello, en señal de cortarle la garganta o la cabeza.

Esperemos el desenlace de esta nueva telenovela política-gangsteril, cuyo bien ganado título es: ¿Colabolas o cuello?


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