Ya no son una sorpresa para los sufridos habitantes del área metropolitana de Monterrey, las terribles inundaciones que se producen después de dos o más horas de lluvia; calles y avenidas inundadas, colonias enteras bajo el agua, drenaje pluvial obstruido por toneladas de basura, casas habitación y negocios anegados e invadidos por la mala conducción de las precipitaciones, en fin, el caos pluvial.

Las autoridades municipales no le entran de lleno al problema, declaran a "toro pasado" quienes asumen la responsabilidad y dan la cara, otros muy dados a la publicidad preelectoral, se esconden en lo más profundo de su oficina, para no verse atrapados en la vorágine de quejas y clamores ciudadanos.

La cuestión climática en la región es casi similar todos los años, se acerca la temporada de lluvias en el mes de mayo y continúan con las tormentas y ciclones tropicales, eso ya se conoce hasta la saciedad, lo malo del asunto es la pésima respuesta de las autoridades municipales, estatales y federales ante tal problemática; se aplican dos o tres remedios parciales para paliar la inconformidad y con toda la cachaza del mundo se espera la declaratoria de zona de desastre.

No existe una visión integral, no se aplican soluciones a largo plazo y lo inconcebible es que lugares que antes no se inundaban, hoy son presa de las turbulentas aguas, habría que investigar las obras realizadas, tal es el caso de San Nicolás de los Garza, donde colonias como Roble, Villa Universidad, Periférico y Las Puentes ahora se inundan, ¿Dónde quedaron las obras pluviales hechas en ese sector hace dos administraciones? ¿Sirvieron realmente o sólo se gastó el presupuesto?

Si en dos o más horas de agua se producen tragedias, que podemos esperar cuando llueva veinte o más días seguidos como aquel ciclón Beaulah de septiembre de 1967, o el torrente de un solo día del terrible Gilberto de 1988. En definitiva alguien hizo mal el trabajo y sus torpezas lo pagan los habitantes de la sufrida área metropolitana de Monterrey.

A lo anterior, es necesario sumarle las calles destrozadas, puentes peatonales inservibles, cortes de energía eléctrica, árboles y anuncios espectaculares caídos, automóviles en estado de pérdida total, más los consabidos accidentes automovilísticos; urge un plan de acción conjunto de los tres niveles de gobierno, más la participación ciudadana, antes de que se produzca una gran tragedia como la de agosto de 1909, donde murieron 4,500 regiomontanos como resultado de las lluvias producidas por un ciclón.

No se ve por ningún lado la intención de arreglar el problema, a este paso el Forum Universal de las Culturas nadará en agua y no tan solo será la del Canal de Santa Lucía; pero bueno, que podemos esperar, si como dicen en mi pueblo "Con estos bueyes aramos…"


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