Profr. y Lic. Héctor Jaime Treviño VillarrealSabinas Hidalgo, N. L. nuestro pueblo está de luto, se ha ido “El Caballero de la Crónica, el Caballero de la Historia”, cuando conocí la noticia me quedé estupefacto, mudo, no, no lo podía creer… Si apenas hacía una semana que habíamos estado contigo Santiago Vara Jiménez, en la reunión mensual del Consejo de la Historia y la Cultura en el auditorio de la Preparatoria No. 5 de la Universidad Autónoma de Nuevo León, donde hablamos de proyectos, de buenos deseos para la cultura sabinense y de cómo promocionar, fomentar e investigar el patrimonio cultural muy nuestro.

Santiago Armando Vara Jiménez fuiste un hombre correcto, caballeroso, optimista, con la sonrisa en los labios, tenías la palabra justa para auxiliar a tus compañeros y a tus alumnos, cortés y comedido, amigo de todos y enemigo de las rencillas y alejado de todo aquello que pudiera distanciar o alejar a las personas.

Muchas veces recordaste el suceso que nos convirtió en hermanos cuando al llegar de tu natal Cd. Anáhuac, a cursar los estudios en nuestra venerada Alma Mater, la Escuela Normal “Pablo Livas”, a quien primero encontraste y cruzaste palabras fue con Héctor Jaime Treviño Villarreal, en aquel agosto de 1965.

Luego fuimos partícipes de las rebeldías estudiantiles, nos la jugábamos en las tormentosas sesiones de la Sociedad de Alumnos “Justo Sierra” de la Escuela Normal Pablo Livas; conocimos y convivimos con numerosos líderes estudiantiles universitarios y normalistas de la ciudad de Monterrey, aquella pléyade de muchachos que soñábamos cambiar el mundo y que con nuestras modestas armas: mimeógrafos hechizos, botes de pintura y brochas de ixtle, más la pasión de mítines y manifestaciones tratábamos de luchar contra la burguesía nacional y el imperialismo norteamericano.

Los dos fuimos como delegados a los congresos estudiantiles organizados por la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (FECSM), que se realizaron en la combativa Escuela Normal Rural de Galeana, N. L. que luego fue suprimida junto con otras 17 normales rurales por el régimen casi totalitario del presidente Gustavo Díaz Ordaz.

Celso Garza Guajardo era nuestro adalid y junto con otra decena de compañeros fundamos en la Ciudad de México la Central Nacional de Estudiantes de México (CNED), que tanta lata le dio al gobierno de Díaz Ordaz En la región organizamos la Trimunicipal con luchadores sociales de Villaldama, Sabinas y Anáhuac en las Grutas de Bustamante, donde hoy todavía parece que resuenan en aquellos oscuros salones, las incendiarias palabras de Raúl Ramos Zavala, Arturo Martínez Nateras y Eduardo González, entre otros.

Santiago Vara Jiménez fuiste además un buen estudiante, líder de tu generación y gracias a los maestros de nuestra querida Normal, obtuviste las herramientas necesarias, fundamentales y el bagaje cultural, pedagógico, didáctico y espiritual para llegar a ser un gran maestro, siempre imbuido como todos los egresados de la “Pablo Livas” de la idea primordial de dejar huella en el transitar existencial.

Aprovechaste con creces la oportunidad de dar clases en el Valle de Texas, luego regresaste al país, a Nuevo León y al solar nativo, donde trabajaste en la Escuela Anexa y tu muy pronta llegada a impartir clases en nuestra amada Normal “Pablo Livas”, aspiración de muchos egresados, pero que pocos tienen la dicha de ser catedráticos en ella.

Impartiste diversas materias y ocupaste variados cargas hasta llegar a la Dirección, en todo destacaste y dejaste huella indeleble en el alma de tus alumnos y en el aprecio positivo de tus compañeros.

En tu peregrinar magisterial dosificaste el tiempo lo que te permitió estudiar la especialidad de Pedagogía en la Escuela Normal Superior del Estado y también te titulaste de abogado de la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Nuevo León, donde también impartió cátedra.

El virus del conocimiento histórico te hizo acercarte al Archivo Municipal logrando su rescate junto con Celso Garza Guajardo y Pedro Benitez Camargo, bajo la mirada atenta y vigilante del Maestro Javier Arturo Solís Montemayor, quien era en ese momento -1971- alcalde de Sabinas. Con que admirable paciencia veías, analizabas, limpiabas, ordenabas y clasificabas aquellos amarillentos papeles que se salvaron del abandono y la destrucción gracias a tu amoroso cuidado y tenaz custodia.

El Archivo Histórico Municipal extrañará tu presencia, pero nos comprometemos a cuidarlo y conservarlo con celo y dedicación, como tú lo hacías Santiago y aprovecho esta oportunidad para pedir al ayuntamiento a nombre del Consejo de Historia y Cultura de Sabinas Hidalgo, N. L. que el Archivo Histórico lleve el nombre del Profr. Santiago Armando Vara Jiménez.

Fuiste difusor y promotor cultural, escribiste artículos en Semana Regional, tus efemérides sabinenses guían el santoral cívico de nuestro Sabinas y en tu libro Memoria de un Pueblo diste a conocer pasajes inéditos de la historia sabinense. Fuiste impulsor de la Corresponsalía de la Sociedad Nuevoleonés de Historia Geografía y Estadística, A. C. en Sabinas y miembro de dicha institución donde ocupaste el cargo de vicepresidente y miembro de la Comisión de Aceptación de Nuevos Socios.

El 13 de mayo de 2011, el Colegio de Cronistas e Historiadores de Nuevo León “Profr. Israel Cavazos Garza” te entregó la Lámpara de Oro a la Promoción Cultural y hace algunos ayeres fuiste premiado como Personaje de la Cultura Popular por el Centro de Información de Historia Regional de la Universidad Autónoma de Nuevo León en la Hacienda San Pedro de Gral. Zuazua, N. L.

Junto con Celso trasladaste el hermoso monolito grabado con petroglifos desde Piedras Pintas, Parás hasta el Museo de Historia, que hoy lleva acertadamente el nombre de Celso Garza Guajardo; esta acción todavía la reclaman algunos nativos de Parás, pero la “piedra” ahora forma parte del patrimonio cultural de nuestra ciudad y recuerdo cómo se reían Celso y tú cuando les decía que ese hecho era producto del imperialismo cultural sabinense.

Los asuntos políticos no te fueron ajenos, pero sabiamente elegiste en un momento dado, ser el árbitro electoral y no estar inmiscuido en las pasiones políticas partidarias que muchas veces llevan al encono, a la rencilla, al insulto y a la práctica soez, bárbara y rudimentaria de la política; evitaste, Santiago, las discordias, la pendencia, los altercados y cumpliste con creces tu función en el Instituto Federal Electoral.

Excelente esposo y padre de familia, difícilmente tus hijos te vieron serio, enojado, retraído o de mal humor, tenías la sonrisa a flor de labio, la palabra optimista, el patriarcal apoyo. Violeta, Santiago, Laureta y todos tus familiares deben sentirse orgullosos y con la frente en alto por el legado que dejaste, por los valores que les inculcaste y por todo el amor y el cariño que les brindaste.

Estruja el alma el saber que ya no estarás físicamente con nosotros, tú mi hermano, mi compañero, mi amigo, estarás siempre en nuestra memoria y nos harás mucha falta en el Consejo de Historia y Cultura, del cual eras el alma y motor, continuaremos en la lucha y te rendiremos buenas cuentas, porque en tus acciones, en nuestras acciones, siempre estará presente el amor y cariño a nuestro pueblo, a nuestra ciudad, a nuestros barrios, a nuestras colonias, a nuestros poblados; como lo platicamos muchas veces, Santiago, Sabinas Hidalgo es grande por su historia, por sus tradiciones, por sus costumbres, por su grandiosa y maravillosa gente.

Sabinas Hidalgo, N. L. está de luto se ha ido “El Caballero de la Crónica. El Caballero de la Historia”, pero su recuerdo, su memoria y sus acciones perdurarán a través del tiempo.

En el Auditorio de mi Alma Mater la Escuela Normal “Pablo Livas” de Sabinas Hidalgo, N. L. 5 de septiembre de 2011.


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