Profr. Otoniel Arrambide VillarrealEl pasado siete de agosto de 2011, viniendo de regreso con mi familia del municipio de Agualeguas, se me ocurre llegar a una quinta campestre situada al margen de la carretera en el poblado de Buenavista, para saludar a su propietario, el Profr. Maximiliano Garza Garza que hacía años no veía. Se encontraba en compañía de algunos familiares y amigos, entre ellos un hermano y el Sr. Oscar Jaime Cisneros. Me recibió como es su costumbre con mucho gusto y alegría por volvernos a encontrar de nuevo en aquella hermosa propiedad a la que tantas veces me ha invitado.

Fueron breves los momentos que esa tarde, casi noche, conversamos amenamente, surgiendo desde luego los gratos recuerdos de su hermano mayor Profr. Silvino Garza Garza (QEPD), el cual fue maestro rural, llegando posteriormente a ser por muchos años el docente del grupo de sexto grado y a la vez Director de la escuela primaria "Venustiano Carranza", que por esos tiempos se llamaba "Bonifacio Salinas Leal". Al despedirme del maestro Maximiliano, abordé mi vehículo y tomé carretera rumbo a mi domicilio en Sabinas Hidalgo, mientras en mi pensamiento se sucedían vertiginosamente inolvidables y valiosos recuerdos donde veía la imagen del Profr. Silvino Garza Garza, dirigiendo magistralmente la enseñanza a quienes tuvimos la dicha de ser sus discípulos, además de darnos los sabios consejos para llegar a ser en lo futuro, personas exitosas a base del estudio y el trabajo.

Fui su alumno en esa escuela durante el año escolar de 1958-1959; era un maestro exigente, respetuoso y dominador de los conocimientos de las diversas asignaturas que nos impartía: Historia Universal, Aritmética y Geometría, Lengua Nacional, Geografía, Educación Física y Artística y Carpintería. Me llegó a tener tanto aprecio y estimación que me llegó a considerar el hijo que Dios no le concedió en su matrimonio, por ello adoptó como hija a su sobrina Irma a la que le brindó junto con su esposa "Dorita", los cuidados necesarios hasta verla realizada en la vida. Por lo que a mi respecta, le debo el hecho de haber estudiado al insistir tanto a mis padres para que me dieran su autorización para enviarme a estudiar a través de una beca a la escuela-internado de Tamatán, Tamaulipas. Al no obtener la autorización, no se dio por vencido, me mandó llamar, explicándome que me inscribiera en la escuela secundaria "Profr. Antonio Solís" y me dijo: "Diles a tus papás que no se preocupen, yo mismo te conseguiré los libros y el uniforme nuevos, así que dale para adelante en tus estudios". Al comentarles esta noticia a mis progenitores Sr. Felipe Arrambide Martínez y Florinda Villarreal Landín, la aceptaron con cierto agrado ya que dadas las carencias económicas por las que pasábamos, estaban esperanzados a que me integrara a la fuerza laboral para ayudar en el sostenimiento de la numerosa familia formada por nueve hermanos. Por su parte el Profr. Silvino Garza Garza, cumplió al pie de la letra lo prometido, recomendándome con el Director de la escuela secundaria, el Profr. Daniel Guadiana Ibarra, además de conseguirme los materiales necesarios para mis estudios; solicitándome a cambio buenas calificaciones, exigencia que le cumplí satisfactoriamente durante los tres años de mi estancia en esa prestigiosa escuela secundaria.

De allí en adelante, procuré valerme por si mismo, trabajando los fines de semana para pagar los gastos al estar estudiando los primeros semestres en la Escuela Normal "Pablo Livas" y al recibir el título en el año de 1965, de nuevo aparece en mi camino el Profr. Silvino Garza Garza, que ya para entonces se desempeñaba como Srio. de Organización de la Sección XXI del SNTE en la ciudad de Monterrey. Al acudir ante él, le presento mi solicitud y demás documentos que acreditaban mi preparación profesional, recibiéndolos con mucho gusto, observando en su cara la enorme alegría que le invadía al ver como profesional a quien tanto apoyó, presentándome muy orgulloso con sus colegas sindicales, entre ellos el Profr. Mercedes Garza Hinojosa (QEPD), Srio. General de la Sección XXI. Sus excelentes relaciones le valieron para conseguirme en un corto tiempo la plaza base de primaria. Lo anterior no fue todo el apoyo que me otorgó, ya que estando trabajando en el año de 1967 en el municipio de Linares, como no queriendo entregó mi solicitud de cambio en la Sección y me olvido de ella hasta que en el mes de octubre me manda llamar y me entrega el cambio de adscripción a Sabinas Hidalgo, de donde me envían al poblado de Colorados de Abajo, Vallecillo, Nuevo León.

Ahora que tengo la oportunidad y desde esta columna, hago patente mi eterno agradecimiento a mi inolvidable maestro, al Profr. Silvino Garza Garza, oriundo del poblado de Sombreretillo, donde reposan en el más profundo de los sueños sus restos mortales; quedando solo el pendiente de escribir algún día, la biografía de este insigne e ilustre maestro, de los que hoy poco se dan.

Profr. Otoniel Arrambide Villarreal
Miembro de la Asociación de Escritores de Sabinas Hidalgo


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