Profr. Otoniel Arrambide VillarrealA pocas personas se les puede aplicar el calificativo de "Don", ya que éste va precediendo a nombres de personas que por su edad y honorabilidad o por ser gente que goza de una buena posición económica, reciben esa distinción. En el caso del cual me ocupo en esta ocasión, me refiero a Don Nicasio Escamilla Garza, hombre justo, noble, sincero y honesto al que conocí desde mi tierna infancia, al ser mi padre uno de sus trabajadores por muchos años en el rancho de su propiedad llamado "El Cerrito", con una extensión de dos mil hectáreas, donde criaba ganado vacuno. Para mi, el calificativo de "Don" le quedaba por su edad avanzada y por ser un hombre honorable y de mucho respeto, mas que por el capital que en un momento dado llegó a poseer.

Don Nicasio Escamilla Garza nació en el poblado de San Carlos, Vallecillo Nuevo León; el día 11 de octubre de 1895, radicando en ese terruño donde vivió desde su niñez hasta su juventud, dedicándose al comercio y ganadería en compañía de sus hermanos: Jesús, Zacarías, Gregorio, Claro, Andrea y Josefa. Se cuenta que en cierta fecha, posterior a la época revolucionaria, llegó al poblado un grupo de bandoleros montados a caballo, atrapando a Nicasio y sus cuatro hermanos varones, siendo colocados debajo de un árbol para proceder a ahorcarlos, pero como los vieron tan decididos y valientes, se apiadaron de ellos y les perdonaron la vida.

A la escuela primaria del poblado llegó una joven maestra de nombre Sara López Martínez, quien había nacido en el municipio de Gral. Treviño, Nuevo León, el 19 de octubre de 1895. Ella había estudiado en una escuela para señoritas llamada "Colegio Roberts", ubicado en la ciudad de Saltillo, Coahuila y a pesar de que ya había terminado su carrera como maestra, no le fue posible graduarse debido a los fuertes movimientos de la Revolución Mexicana, habiéndose suspendido la graduación por tal motivo. Al poco tiempo de haber llegado a la Institución educativa, el joven Nicasio queda prendado de esta gentil, hermosa e inteligente profesora; culminando aquella relación en el altar, formando un matrimonio muy sólido, del cual nacieron once hijos: Lucila, Emma, Oralia, Joel, Francisca, Nicasio, David, Arnoldo, Sara Alicia, Laura y Orfa Nohemí. Después de aquel incidente donde estuvieron los cinco hermanos a punto de perder la vida a manos de unos bandidos, deciden abandonar San Carlos, dirigiendo sus pasos rumbo a Monterrey, solo que al pasar por Sabinas Hidalgo, les gustó tanto que decidieron quedarse a vivir aquí; rentando Nicasio y su familia una vivienda situada en la esquina de las calles Galeana y Escobedo, justo en donde actualmente se encuentra la Delegación Estatal de Finanzas, radicando allí hasta que en el año de 1925 se cambió a la casa que con muchos sacrificios construyó en la esquina de las calles Iturbide y Victoria, donde además abrió una tienda de abarrotes para la cual ocupaba a varios "Dependientes"; al mismo tiempo alternaba esta actividad con la cría de ganado vacuno en su rancho de "El Cerrito"

La tienda tuvo su época de apogeo por los años cuarentas y cincuentas, a tal grado que surtía de mercancías a la mayor parte de las rancherías vecinas, cuyos hombres a bordo de sus carretas que después de vender la carga de leña por las calles del pueblo, llegaban y desprendían la yunta de bueyes en un despoblado, contra esquina de la tienda y bajo la sombra de robustos mezquites aquellas bestias comían nopal picado y descansaban, mientras sus dueños llegaban a la tienda de Don Nicasio, para así surtir la nota y llevar la despensa a cada uno de sus hogares. Continuará...

Profr. Otoniel Arrambide Villarreal
Miembro de la Asociación de Escritores de Sabinas Hidalgo


Buscar en el sitio

Alazapa Tutoriales