Profr. Otoniel Arrambide VillarrealEl día de ayer por la noche recibí una llamada telefónica del Ing. Daniel Martínez Ruiz para felicitarme por el día del maestro, disculpándóse por hacerlo en forma extemporánea, debido a sus múltiples ocupaciones; agradeciéndole se haya tomado esa molestia para con mi humilde persona. Esta acción de su parte para mi en lo particular, tiene una enorme importancia, dado que cuando laboré como maestro rural en la escuela primaria del ejido "Vista Hermosa" de Linares, Nuevo León, en el año de 1966; el ahora ingeniero, fué mi alumno de quinto grado, recordándolo con inmensa alegría porque siempre se destacó por ser el primer lugar de su clase, lo tengo bien presente en mi memoria porque además, como alumno fué muy respetuoso y correcto en su manera de hablar y actuar, toda vez que su madre la señora Velia Ruiz de Martínez, es maestra de profesión y en compañía de su esposo, señor Daniel Martínez, lo supieron guiar enseñándole a su hijo los valores universales para un mejor desempeño dentro de la sociedad.

En un artículo que hace algunos meses escribí, mencioné que a este brillante estudiante, me lo encontré en una reunión de trabajo en la Presidencia Municipal de Sabinas Hidalgo, allí lo reconocí después de más de treinta años de no vernos; en ese entonces era yo Regidor del Ayuntamiento y él, todo un ingeniero, era en ese entonces el Director de Proderleón. Desde esa fecha hemos mantenido comunicación periódica vía teléfono; aclarando que su señora madre, trabajaba en la misma escuela y que con ella y su señor esposo, siempre cultivé una excelente amistad.

La noche de ayer me sentí muy contento por esa llamada, donde además mi ex-alumno me dió la agradable noticia de que el Gobierno del Estado que dirige acertadamente el Lic. Rodrigo Medina de la Cruz, lo había distinguido otorgándole el nombramiento de Subsecretario de Obras Públicas, motivo por el cual lo felicité, deseándole mucho éxito en su nueva encomienda, la cual estoy seguro, se la dieron porque saben de su capacidad, de su habilidad para sacar adelante los trabajos y proyectos y por su alto sentido de responsabilidad y lealtad; MERECIMIENTO ganado a pulso y por méritos propios.

Al despedirnos y colgar el teléfono, me quedé pensando que aquel ex-alumno, como seguramente muchos otros que tuve el privilegio de ser su profesor, están triunfando en la vida, lo cual a mi como maestro me llena de orgullo y me siento muy satisfecho porque me doy cuenta que he sembrado la semilla del saber en tierra fértil y que aquí me encuentro observando una abundante cosecha, producto del esfuerzo y del trabajo.

Profr. Otoniel Arrambide Villarreal
Miembro de la Asociación de Escritores de Sabinas Hidalgo


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