Profr. Otoniel Arrambide VillarrealEste singular personaje de hablar pausado y ágil de mente, lo conocí y traté personalmente a inicios del mes de septiembre de 1962 en el corredor del local que ocupaba la Escuela Normal "Pablo Livas", situado en la parte superior y oeste del Centro Escolar "José S. Vivanco", de Sabinas Hidalgo. Su misión en aquellos días era su lucha para que se abriera la inscripción a primer grado a muchos jóvenes que no pudieron acreditar el examen de admisión. Un Servidor que iba saliendo de clases; antes de bajar los escalones, es abordado por Celso, solicitando mi apoyo y solidaridad para con aquel grupo de compañeros, a lo que accedí con mucho gusto y después de efectuar una serie de trámites ante las autoridades educativas, logra su propósito, obteniendo de esta forma uno de los muchos objetivos que a lo largo de su fructífera existencia conquistara y gracias a esa persistencia de aquella ocasión, más de veinte estudiantes lograron su ingreso a la Escuela Normal, que después de tres años, se graduaron como maestros de educación primaria, gracias a la tenacidad de Celso, a él deben esa conquista. Ya desde entonces se vislumbraba como un luchador social en favor de quienes en algún momento, veían truncadas sus esperanzas de progresar.

Desde aquel memorable momento, entablé con Celso una sincera y fuerte amistad, a pesar de que coincidíamos de cuando en vez, prolongándose hasta el 9 de enero del año 2000, día de su muerte, misma que consternó no solo a su familia, sino también a nosotros sus amigos, a todos quienes lo conocieron y al pueblo que un día 13 de mayo de 1943, lo vio nacer y después desarrollarse física y mentalmente, quien al paso de los años se convirtiera en un fiel exponente de la microhistoria, escribiendo gran cantidad de textos que aún leemos con sumo interés.

A once años de su repentina partida en su viaje a la eternidad, la cual él consideraba "una nueva circunstancia", recordamos con cariño al amigo, al "Quijote de la Crónica", al historiador, al Cronista de mi pueblo, al hombre que vio realizados la mayor parte de sus sueños, al hombre que supo ganarse el aprecio y estimación de cuantos tuvimos la oportunidad y el privilegio de conocerlo, quien seguramente está en el cielo contemplando la magnífica y abundante cosecha, producto del sembrar en tierras fértiles de su amado terruño y aún mas allá del horizonte hacia donde tuvo la oportunidad de visitar y conocer como un incansable trotamundos, de donde obtuvo la infinidad de conocimientos plasmados en muchos de sus interesantes escritos.

Año tras año, Celso es recordado por sus familiares, amigos y autoridades educativas y municipales y en esta ocasión he recibido una vez mas, invitación para homenajearlo el día 15 de enero, montando guardias de honor en el panteón municipal al pie del monumento donde reposan sus cenizas, para luego acudir al Salón de Actos "J. Arturo Solís Montemayor" de la Escuela Normal "Pablo Livas" en donde se hará la presentación de un disco compacto con grabación de sus crónicas.

El hombre es y será recordado bien por sus obras en beneficio de sus semejantes, así como por su forma sencilla y honesta de vivir; por todo ello Celso será siempre evocado con cariño y aprecio, añorando con nostalgia su caminar por las calles de su pueblo en busca de la información que le permitiera conocerlo aún mas, deteniéndose a veces para observar hechos o circunstancias que a los ojos de otros pasarían inadvertidas. ¡Así fue Celso Garza Guajardo, así recordaremos por siempre a este gran amigo sabinense!

Profr. Otoniel Arrambide Villarreal
Miembro de la Asociación de Escritores de Sabinas Hidalgo


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