Profr. Otoniel Arrambide Villarreal"Aquí descansan los restos mortales del ilustrísimo Michel Nostradamus, el único hombre digno, a juicio de todos los mortales, de escribir con pluma casi divina, bajo la influencia de los astros, el futuro del mundo", así reza el epitafio esculpido sobre la piedra que cubre la tumba de este polémico médico francés. Fue tanto el misterio de este personaje, que aún después de muchos años de su muerte, en los turbulentos tiempos de la Revolución Francesa; según cuentan, llegaron a su tumba saqueadores y encontraron entre sus restos un medallón de oro que tenía la fecha exacta del saqueo de su tumba.

En el año de 1566, encontrándose muy delicado de salud a causa de una enfermedad que se convirtió en un edema, en aquel atardecer del día primero de julio, mencionó a su secretaria que "No lo encontrarían vivo al amanecer". Al día siguiente fue encontrado muerto a un lado de su cama. Este personaje enigmático nace en Francia el 14 de diciembre de 1503 y fallece el 2 de julio de 1566; fue médico y vidente, astrólogo y filósofo, matemático y alquimista. Nostradamus desde su muerte ha sido objeto de estudio, de análisis, pero sobre todo una enorme búsqueda por conocer su misteriosa personalidad, por tratar de descifrar el secreto apasionante que encierran sus famosas profecías.

La vida de este hombre se consumió en forma desacostrumbada: entre la realidad y el mito, entre la fe en Dios y la hechicería, entre lo consciente y lo inconsciente. En honor a la verdad, la crítica racionalista niega la existencia de cualquier "secreto de Nostradamus", reduciendo su obra de clarividente a un mero producto de la alucinada imaginación de un loco, fruto de una alquimia del pensamiento que puede cautivar, pero no puede satisfacer razonablemente a quienes la examinan.

La vida del doctor Nostradamus transcurría tranquila, libre de cualquier desorden. Día tras día visitaba a sus enfermos y les ofrecía el consuelo de su amplia sabiduría que, al parecer podía realizar cualquier clase de milagros. La gente de Solón, pueblo donde vivía, se había acostumbrado a verle pasar por calles y plazas, cubierto por su larga capa negra y que al ser agitada por el viento le daba un aire de misterio a su persona. Con la mayor estima y respeto, no dudaban en retenerle para consultarle los mas diversos problemas. Tal era realmente su fama que todos le tenían por un gran sabio en el mas completo sentido de la palabra y asi cualquier asunto que se desease aclarar, cualquier problema que preocupase, le era expuesto de inmediato para escuchar sus sabios consejos. Él tenía la respuesta exacta y el remedio mas apropiado para todos los males.

A partir de1555, Nostradamus empezó a escribir sus propios vaticinios en forma de cuartetas y puesto que cada libro contenía exactamente cien de estas breves combinaciones métricas de cuatro versos, los llamó Centurias.

Profr. Otoniel Arrambide Villarreal
Miembro de la Asociación de Escritores de Sabinas Hdalgo


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