“Si la noche te sorprende en el sendero, no te sientes a llorar, las lágrimas te impedirán ver las estrellas”.

Cada vez que llegan estas fechas donde las familias liman sus asperezas, si las hay, y comparten los buenos deseos, el pan la sal, se solidarizan y conviven, en pocas palabras, vienen a mi memoria la frase de Rabindranath Tagore arriba descrita.

No sé si lo dijo porque sospechó que había algo definitivo, eterno, que Dios mismo escogió para señalar el nacimiento de su hijo, con el palpitar silencioso, mágico e inmortal de una estrella de Belén.

O simplemente para tranquilizar nuestra alma al recordar a nuestros seres queridos que físicamente ya no están con nosotros, que cayeron como las hojas de los árboles para alimentar la raíz y regresar en retoños primaverales llenos de belleza, alegría y frutos.

Si la nostalgia invade, que es normal, y el recuerdo de quienes se nos adelantaron en el camino nos entristece, reflexionemos, y qué mejor en una noche donde brillen las estrellas para recrearnos, como en una maravillosa sinfonía, y si alguien sabe de astronomía, que nos guíe a recorrer las constelaciones.

No tengamos miedo de sentirnos solos cósmicamente, abandonados en un mar de misterios nunca soñados.

La moraleja ¿Qué somos frente al océano de la eternidad? vamos a pasarla en paz y alegría, como sería el deseo de nuestros seres queridos que se nos adelantaron en el viaje sin retorno y de sus amigos de Sabinas Hidalgo .net.

Feliz Navidad para todos.


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