Desde el punto de vista de la filosofía, (como ciencia madre y racional de todas las cosas), la forma se define como la esencia necesaria o substancia de las cosas que tienen materia. También como una relación o conjunto de relaciones basadas en un orden que puede mantenerse constante en una variación, así como una regla de procedimiento o medio para hacer una cosa. Este concepto da origen a otro que es la reforma, entendida originalmente como una renovación de la vida religiosa en la Europa del siglo XVI. Desde entonces la palabra reforma nos remite a cambios o modificaciones en un estilo de vida y/o pensamiento.

En México, como precepto político e histórico, la palabra reforma está presente en dos periodos: en 1833 cuando se pretendió modificar la constitución y quitarle toda influencia religiosa preferentemente la católica y la de 1857, cuando se separan los ámbitos correspondientes a la vida religiosa y a la civil. La primera trajo en consecuencia el régimen centralista donde prevalece la figura de Antonio López de Santa Anna y la segunda, la carta magna de 1857 en donde Benito Juárez al frente de un grupo de liberales pertenecientes a logias masónicas, formulan un nuevo concepto de Estado Nación que se impone primero sobre los conservadores, luego con la Iglesia y quienes promovieron el imperio de Maximiliano y la invasión francesa y por último sobre un grupo liberal al cual excluyen de los privilegios del poder.

Gracias a un pacto político en el cual intervienen los principales partidos y protagonistas políticos y económicos de México, el poder ejecutivo federal dispuso reformar un sistema el cual se hace responsable de la educación de todos los mexicanos. Excelente idea si consideramos los rezagos en muchos rubros que el sistema educativo nacional padece. Con ello se quiere educar para competir y hacer personas que realicen un trabajo cualificado. Entonces los docentes más aptos serán destinados a dar clases, ganarán mejor, los mantendrán actualizados en los métodos didácticos que se requieren, las plazas ya no se heredarán, aunque haya maestros que ya tengan los años trabajados requeridos como para alcanzar su pensión y no la busquen. Con ello impiden el acceso a quienes desde abajo se esmeran en un proceso más bien meritocrático y de palancas en el cual necesariamente ascenderán los más próximos a los directivos. En eso consistirá básicamente la reforma educativa. Quienes controlan el SNTE se quedarán con las cuotas y el control de casi un millón, 200 mil maestros y administrativos agremiados a tan importante sindicato. La reforma se aplicará si es que la dirigente moral del sindicato magisterial lo aprueba.

Pablo Latapí señaló atinadamente que hacer política educativa requiere, en consecuencia, hacer un análisis crítico y de síntesis desde el punto de vista político, económico, cultural y social acerca de la realidad nacional. Teniendo un diagnóstico objetivo, apoyado y justificado en investigaciones educativas y con ellos tomar las decisiones necesarias acerca de los factores que pueden favorecer determinados aprendizajes y por lo tanto mejorar la educación. Entonces, se habla de reformar o reorientar la educación. Si verdaderamente optan por la reorientación, entonces verán que la educación es un bien público y común, que no privilegie a unos cuantos ni mucho menos ellos se beneficien o lucren con ella.

Propiamente reorientar la educación a partir de realidades concretas. Por ejemplo, hoy en día se habla de las ciudades del conocimiento y del trabajo considerado como mente factura en lugar de manufactura. El problema es que desde hace 35 años están esforzándose en convertir a México como un país plenamente destacable en mano de obra barata y certificada. Urge la inversión en ciencia y tecnología, la producción de saberes locales y la investigación tanto pura como aplicada. Acceder a las nuevas tecnologías de la información con sistemas desarrollados por mexicanos auspiciados por institutos y centros de investigación. Exigir a los países y empresas que invierten, que nos dejen y difundan la tecnología que poseen a cambio de instalarse en nuestra nación con todos los beneficios y apoyos que se les da.

También exigir que los dirigentes de los tres partidos políticos, junto con los coordinadores de sus bancadas, renuncien a representarse a sí mismos y a sus partidos, para abanderar a los distritos electorales que los llevaron a esos puestos o gracias a los recursos que todos los mexicanos aportamos a través de nuestro trabajo y nuestros impuestos. Y que la SEP recupere y haga efectiva su rectoría en materia educativa, cultural, deportiva y recreativa.

Solo reorientando o reformando la educación como la quieren y se requiere, la Secretaría de Educación Pública será capaz de consolidar núcleos de talento calificado, capaces de estar en contacto con todas las áreas científicas que iluminan los aprendizajes y en particular con la investigación educativa que las evalúa y busque nuevas formas de aprender en ambientes donde los medios de comunicación, la inseguridad, la desintegración familiar, el desempleo y otros factores influyen notablemente en el acto de aprender y educar.

En 1921 la SEP fue concebida como un órgano rector de la política educativa nacional. Para ello Vasconcelos hizo un acto de reflexión sobre la conciencia, la memoria y la identidad nacional. Proyectaron un ministerio abierto al mundo de las ciencias, cercana a los pensadores, críticos de la cultura, poetas y artistas que crean y recrean los valores y representaciones de lo que somos y podemos ser como mexicanos. De ésta manera la política educativa, sería un esfuerzo conjunto de gobierno y sociedad fruto de un diálogo abierto con los agentes sociales.

En éste milenio e inicio de siglo, urge una verdadera reforma educativa, que nos lleve a establecer las líneas de la educación del futuro, disponiendo equipos técnicos altamente calificados para cumplir con sus funciones de diseño y planeación, de experimentación y evaluación, de prospectiva, de difusión y de comunicación, de producción de materiales pero sobre todo, de apoyo a los educadores del país. Además de promover y difundir la cultura, la historia, las artes, la salud y la condición física de todos y cada uno de los mexicanos. Es cuando se reformará la educación.

La política educativa es un acto de gobierno, en el que Estado y sociedad plasman sus consensos sobre el futuro deseable. Esa política emana de nuestra Carta Magna a través del Artículo Tercero Constitucional y ejecutado con la Ley General de Educación. En su tiempo, los secretarios insignes de educación pública en México, consideraron que el verdadero crecimiento sustentable y desarrollo social de las naciones depende del acceso, oportunidades y ofertas que se hacen en materia de educación, salud y empleo.

Antonio Guerrero Aguilar
Cronista de la Ciudad de Santa Catarina


Buscar en el sitio

Alazapa Tutoriales