Desde el punto de vista de la física, el sonido se define como el fenómeno que involucra la propagación en forma de ondas elásticas, las cuales pueden ser percibidas gracias a un fluido o movimiento vibratorio de un cuerpo. El sonido percibido o audible, consiste en ondas sonoras que producen oscilaciones a través del aire, las cuales son recibidas por el oído humano y asimiladas en el cerebro.

Como se advierte, el sonido se produce por las vibraciones de un cuerpo o de un elemento elástico. Por ejemplo, cuando tomamos una cuerda de una guitarra, la estiramos y cuando la soltamos regresa a su longitud y posición inicial. Los movimientos producen oscilaciones y vibran. De ahí que en la antigüedad pensaran que los cuerpos celestes al emitir luz, también producían un sonido. Por eso Beethoven, estando sordo, pudo hacer la Quinta Sinfonía, observando la luminosidad de las estrellas y planetas que se ven en el cielo. Y el movimiento como algo físico está sujeto de estudio a las leyes universales de la ciencia. Por eso decía Galileo que el lenguaje del universo está escrito en matemáticas, junto con la astronomía, la música y la geometría formaban parte de las cuatro disciplinas estudiadas en el llamado cuadrivium.

El sonido tiene amplitud e intensidad. Se llama frecuencia al número de oscilaciones completas de un elemento cuando vibra en una unidad de tiempo. Esa vibración principal produce un tono fundamental y las vibraciones secundarias producen los armónicos. Estos determinan el colorido sonoro al que también se denomina timbre. Las cualidades del sonido son la intensidad, la altura, el timbre y la duración.

Nuestro oído percibe sonidos y el ser humano, reproduce e imita sonidos de la naturaleza a través de ecos y resonancias. Por eso la música es el arte de expresar emociones por medio de combinaciones de sonidos, con los cuales se logra la melodía, la armonía y el ritmo. Se conoce como ruido, a las vibraciones irregulares que se nos presentan como algo molestas, a los que también se designan como cacofonías, mientras que lo armonioso y melodioso es lo eufónico.

Se cuenta que en la ciudad de Viena, cuando una persona quiere sintonizarse y armonizarse, solo basta con acudir a un teléfono público para obtener una clave de sol natural. De igual forma, hace años, para afinar correctamente una guitarra, se hacía lo mismo y en base al sonido de la línea telefónica se podía afinar la quinta cuerda y con ellos se podían afinar las siguientes cuerdas de la guitarra.

Las siete notas musicales son Do, Re, Mi, Fa, Sol, La y Si. Estas vienen de una notación latina, realizada por Guido De Arezzo en el siglo XI. Las notas fueron tomadas de las dos o tres primeras letras de las palabras de un himno hecho en honor a San Juan Bautista, escrito por el historiador de origen lombardo, Pablo el Diácono en el siglo VIII. El texto en su idioma original es el siguiente: Ut queant laxis/ Resonare fibris/ Mira gestorum/ Famuli tuorum/ Solve polluti/ Labii reatum/ Sancte Ioannes. Su traducción al castellano queda: “Para que puedan, con toda su voz, cantar tus maravillosas hazañas estos tus siervos, deshaz el reato de nuestros manchados labios, ¡oh bendito San Juan!”. Para resaltar el origen de las notas, subrayé los inicios de cada palabra. Las primeras notas fueron Ut, Re, Mi, Fa, Sol, La, Si.

Guido de Arezzo, fue un religioso benedictino (991-1050). A él le debemos el perfeccionamiento de la escritura musical, a través de las líneas horizontales a las que conocemos como pentagrama y que subsitituyeron la antigua notación neumática tan usado en los cantos gregorianos. De Arezzo llamó a su sistema de entonación solmisación y luego solfeo. Ya en el siglo XVII, Giovanni Batista Doni substituyó la nota do por la Ut, pues como terminaba en vocal favorecía el canto y probablemente porque tiene que ver con la palabra Dominus.

Definitivamente que la escritura musical surgió ante la dificultad de aprender y recordar los cantos en tan poco tiempo, propia de los cantos gregorianos con símbolos como los Punctum Cuadratum, Virga, Punto de Moravis, Pes, Scandicus, Porrectus, Torculos, Climacus, Clivis, Clave de Do, Ictus Rítmico y Asterisco. El método pronto se difundió por los monasterios y abadías del norte de Italia. También las notas musicales se representaban con las letras A, B, C, D, E, F, G, equivalentes a La, Si, Do, Re, Mi, Fa y Sol, aun usadas en los países en donde no llegaron los monjes o músicos latinos. Todas ellas mezcladas dan una infinidad de composiciones musicales.

En 1965, Julie Andrews participó en el filme “La novicia rebelde”, conocida también como “Los sonidos de la música”, en donde canta con niños la famosa canción Do, Re, Mi. Ahí la actriz personifica a una religiosa llamada María que en lugar de rezar, se iba a la montaña a cantar. Yo la comprendo pues dicen que quien escribe lee dos veces, y quien canta es como si rezara dos veces. Recuerdo la letra con la respectiva traducción, con la cual nos enseñaron las siete notas musicales: “Donde quiera, que tu estés, Reine la paz y el amor, Mira siempre hacer el bien, Fácilmente tu podrás, Solamente haz de seguir, el camino de Jesús”, etc. Por eso, vive tu vida siempre en Sol.

Antonio Guerrero Aguilar
Cronista de la Ciudad de Santa Catarina


Buscar en el sitio

Alazapa Tutoriales