Según la mitología griega, cuando los mortales e inmortales se separaron, Prometeo en lugar de ofrecer la totalidad de los animales sacrificados a los dioses, presentaba como ofrenda los puros huesos. Eso provocó la ira de Zeus y castigó a la humanidad. Como señal de desobediencia, Prometeo robó el fuego sagrado y se los llevó a los hombres.

Entonces Zeus pensó vengarse de la manera siguiente: llevaría todos los males a la Tierra encerrados en un urna o caja. Para castigar a Prometeo, mandó hacer a una mujer de arcilla, con encantos femeninos a la cual Hermes la dotó de la capacidad de mentir, seducir y de inconstancia en el carácter. Prometeo precavido, le dijo a su hermano llamado Epimeto que no recibiera obsequios de Zeus, pero no le hizo caso cuando llegó Pandora con su caja, quien finalmente se casó con el héroe.

Se dice que Pandora no sabía que en esa caja venían todos los males. Por eso en un momento de curiosidad abrió la caja y con ello se dispersaron por el mundo las enfermedades y demás calamidades que causan destrucción. Al ver su error cerró rapidamente la caja y en ella solo quedó la esperanza, como un bien que los hombres y las mujeres tienen ante los problemas que se presentan. Otras tradiciones señalan que la caja en realidad tenía bienes y que estos escaparon hacia el Olimpo, por ello los mortales hacían ritos y oraciones para pedirles sus beneficios.

Pandora puede tener dos posibles significados: la que da todo o el regalo de todos. Con ese nombre adoraban a la diosa Rea, la hija de Urano y de Gea, hermana y esposa del dios Cronos, a la cual los romanos relacionaban con Démeter, la diosa proveedora de los ciclos de la vida, de la agricultura y del matrimonio. A las sacerdotisas del culto a Rea les llamaban Melisas.

Este relato en realidad es una justificación teológica sobre la presencia de las fuerzas obscuras e incontrolables de la naturaleza. De igual forma, se compara a Eva con Pandora, como mujeres que en lugar de bien trajeron problemas a la humanidad. Es también una forma de aleccionar al hombre que debe casarse, sin importarle qué tipo de mujer puede encontrar para él. Así como también, la decisión del hombre por permanecer soltero toda su vida para tener más comodidades. Aunque el primero, casado, con preocupaciones y con hijos y esposa que mantener, pero con la seguridad de que en la enfermedad y la vejez verán por el. En cambio el célibe, con todos los recursos y beneficios de la soltería, al final quedará solo y sin quien lo cuide y proteja.

Todavía estamos pendiente de que la caja de Pandora no se abra y nos traiga calamidades. Pero debemos tener la certeza de que ahí quedó guardada la esperanza. Y muchas gracias a SabinasHidalgo.net por su confianza. Ya son 300 colaboraciones con ésta. Espero seguir con Ustedes.

Antonio Guerrero Aguilar
Cronista de la Ciudad de Santa Catarina


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