Con categoría de congregación de la municipalidad de Marín, la máxima autoridad en Higueras recaía en la figura de un juez de paz. En éstas circunstancias visitó al pueblo el general José María de Ortega, gobernador y comandante general de Nuevo León en 1842. Por los constantes asaltos, solicitó se nombrara una compañía auxiliar de milicia para defenderse de los peligros.

El 18 de julio de ese año, se dispuso la realización de un censo para conocer el número de habitantes y de los ranchos circunvecinos. Algunos vecinos tenían la intención de lograr la elevación a municipalidad. Las leyes vigentes estipulaban que para tales efectos, se necesitaban más de mil habitantes. Pero no sumaban la cantidad requerida ni había ranchos dentro de su demarcación territorial y sus anhelos de separarse de Marín quedaban en suspenso.

Por lo pronto, los higuerenses se preocuparon en la construcción de una fortificación sencilla y segura para la defensa de la población. Por cierto, el 5 de septiembre de 1842, el gobierno departamental de Nuevo León, (por razones políticas, los estados habían desaparecido para crear en su lugar departamentos) pidió al juzgado de paz de Higueras, una custodia y una carreta para recoger en Monterrey una pieza de artillería para la fortificación del pueblo. Como el tiempo estaba lluvioso, el juez retrasó el envío hasta un mejor clima. Desde 1860 existía un alcalde primero y un cabildo. Los autores de la monografía de Higueras mencionan que los vecinos hicieron gestiones para obtener su elevación a municipalidad. Pero los acontecimientos y problemas nacionales retrasaron los deseos de la población.

El 29 de agosto de 1862, la congregación de Higueras se constituyó en villa gracias a la iniciativa de los vecinos. El gobierno del Estado, apreciaba que el pueblo contaba con los suficientes elementos de subsistencia: "considerando que el Ayuntamiento de Marín, reconociendo la importancia de la creación que se ha promovido en su informe relativo, la apoyar como útil y conveniente".

La nueva villa quedó con la tradicional denominación de Higueras y su jurisdicción territorial quedó similiar a las medidas correspondientes a la antigua hacienda, mientras que los límites con Marín, se fijaron en el llamado Paso de las Carretas. Esta resolución se mandó a Pesquería Chica, Apodaca y Salinas Victoria para su conocimiento. Firmaron Manuel García Rejón y el Alcalde Primero de Higueras.

El 18 de febrero de 1863, Santiago Vidaurri, gobernador constitucional del Estado Libre y Soberano de Nuevo León y Coahuila, decretó de la erección de la nueva municipalidad. Inmediatamente se dispuso la organización de la llamada "Guardia Nacional" bajo la dirección del teniente Ruperto Martínez. Definitivamente el aumento de la poblaci¢n fue determinante en la creación del nuevo municipio pues en 1863 había 1,212 habitantes. Casi toda la población económicamente activa se dedicaba a la agricultura, a la ganadería y a la arriería, pues había en el pueblo 39 carretones para el servicio y traslado de mercancías.

El agostadero comprendía los antiguos 50 sitios de ganado menor, dos sitios de ganado mayor y cuatro caballerías de tierra. La propiedad era comunal y contaban con una saca de agua. Ya para finalizar el año, había 1,265 habitantes. Higueras era una pequeña aldea compuesta por criadores, labradores, carreteros y uno que otro zapatero, carpintero y hasta de un fabricante de mezcal. Obviamente que por su cercanía, la principal comunicación y las actividades comerciales se daban con Marín

Lamentablemente en el bautizo de la nueva villa, la pobreza estuvo de invitada. Sufrían por las carestías provocadas por las fuertes sequías y a unas heladas que cayeron en el invierno de 1862. Las cosechas estaban arruinadas y se carecía de agua para el riego. Por lo que el cabildo solicitó al gobierno del estado, la exención de impuestos y de contribuciones.

El primer cabildo estuvo formado por Antonio Martínez como alcalde; los regidores Jesús González y Guadalupe González, alcalde segundo Francisco Gutierrez, José María Montemayor como síndico y Antonio de la Garza como secretario del ayuntamiento. Por éstas fechas, hubo problemas con unos vaqueros de la hacienda de Mamulique, quienes entraron a Higueras para llevarse un ganado que consideraban de su propiedad. Hubo tiroteos, pero al final de cuentas el asunto se solucionó satisfactoriamente.

Antonio Guerrero Aguilar
Cronista de la Ciudad de Santa Catarina


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