Dr. Antonio Guerrero Aguilar

El nombre de Halloween proviene de la contracción de palabras inglesas: “all hallows eve” que más o menos designa a la víspera de todas las almas o de todos los santos...

Dr. Antonio Guerrero AguilarEl nombre de Halloween proviene de la contracción de palabras inglesas: “all hallows eve” que más o menos designa a la víspera de todas las almas o de todos los santos. Como su nombre lo indica es una fiesta de origen celta que tiende a consagrar las cosas relacionadas con la noche: sus aspectos mágicos, la creencia de que en la noche transitan espíritus a los cuales hay que ganar y por ello se le rinde culto y se les lleva ofrendas.

Esta práctica tiene que ver con los festivales druidas, representados por sacerdotes y hombres de culto de los pueblos celtas. Los celtas tienen su origen en el centro de Europa, preferentemente en los Alpes austriacos. De ahí se dispersaron hasta Inglaterra, Irlanda, Francia y el norte de la península ibérica, preferentemente en Galicia y en el norte de Italia.

En el festival druida se hacía reverencia al Señor de los Muertos y al príncipe de la obscuridad, que reunía el espíritu de quienes habían muerto durante el año, para presentarlos ante las deidades celtas precisamente el día 31 de octubre. De esa manera, los druidas invocaban a las fuerzas sobrenaturales para aplacar a los malos espíritus.

Ahora, la costumbre de usar calabazas con velas tiene que ver con una leyenda irlandesa, en donde un hombre llamado Jack, fue echado del cielo por malvado y del infierno por hacerle travesuras hasta el mismísimo diablo. De ahí que tuviera que recorrer eternamente a la tierra, llevando una linterna para alumbrar su camino.

También de los celtas irlandeses procede la petición de dulces a cambio de no hacer el mal, en donde los niños iban a las casas para pedir alimento y continuar con los ritos de los druidas.

En la mayoría de las regiones en donde habitaron los celtas en la antigüedad, también la noche del Halloween representaba una celebración por las cosechas y el agradecimiento a la clarividencia de los druidas al comienzo del duro invierno europeo.

En México, la celebración del Halloween es una fusión de aquellos ritos druidas, con la clásica tendencia comercial de la temporada para vender cosas relacionadas a la noche de brujas, tales como pinturas, máscaras, disfraces y dulces y preferentemente tuvo su apogeo a fines de la década de 1960 y en la de 1970.

Después se dijo que esa tradición era peligrosa porque desplazaba a la costumbre de montar altares de muertos, como altares barrocos destinados al culto de la vida y de la memoria de quienes ya se nos adelantaron en el camino. Y por ello, para evitar ese proceso de aculturación, todas nuestras escuelas y centros culturales realizan por ésta fechas los altares de muertos.

Por eso: “Halloween o travesura o te estiramos la nariz”.

Antonio Guerrero Aguilar
Cronista de la Ciudad de Santa Catarina


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