Dr. Antonio Guerrero Aguilar

El 29 de junio la Iglesia festeja el día del martirio de San Pedro y San Pablo, dos apóstoles muy significativos en la historia de la cristiandad.

Dr. Antonio Guerrero AguilarEl 29 de junio la Iglesia festeja el día del martirio de San Pedro y San Pablo, dos apóstoles muy significativos en la historia de la cristiandad. El primero originalmente se llamó Simón y al que después Jesús le llamó Pedro, nació en Betsaida, Galilea y murió en Roma en el año 66. Fue uno de los doce apóstoles y jefe del colegio Apostólico, el primer obispo de Roma y en consecuencia fundador del papado. Por cierto, la palabra PAPA es una palabra compuesta a manera de acróstico que significa PETRUS APOSTOLI ACCIPIENS POTESTAM: El que recibe la potestad del Apóstol Pedro.

Simón Pedro, hijo de Juan, fue un hombre sencillo y pescador en Cafarnaum. Quien le impuso el nombre de Pedro fue Jesús cuando le invita a seguirle y literalmente significa piedra. En palabras de Cristo: “tu eres Pedro y sobre ésta piedra edificaré mi Iglesia”. Fue junto con Santiago y Juan, los apóstoles más cercanos al Mesías y en consecuencia es en él donde reside la fundación de la Iglesia.

San Pedro fue el que negó tres veces a Jesús y el cual vuelve a realizar una triple afirmación. Trabajó para la conversión de los judíos, visitando comunidades en Galilea, Judea y Samaria y también en Asia Menor, para luego pasar a Roma, donde murió crucificado en el año 67 en una persecución en tiempos del Emperador Nerón y fue sepultado en la colina Vaticana.

Existen varios municipios, poblados y parroquias de Nuevo León que tienen la advocación en honor a San Pedro: San Pedro Garza García, San Pedro Villaldama, San Pedro de los Salazares y San Pedro de Iturbide. Aunque no se llama San Pedro, la parroquia de Allende está dedicada en su honor.

En la frontera chica de Tamaulipas, a menos de 200 kilómetros está el municipio de Miguel Alemán que en un tiempo se llamó San Pedro de Roma, cuando pertenecía a Mier y por eso, el poblado vecino de Texas se llama Roma. Miguel Alemán tiene su origen en una población del siglo XVIII. En 1927 se construyó el Puente Internacional que comunicaba a las dos Romas, la tamaulipeca y la texana y luego se separó de Mier para conformar una nueva municipalidad y en 1950 se le cambió el nombre en honor a un ex presidente.

San Pedro Garza García tuvo su origen el 20 de noviembre de 1596 cuando se le entregaron unas mercedes de tierras para establecer la hacienda de San Pedro de los Nogales a las familias de Montemayor y Rodríguez. El nieto de Diego de Montemayor, Miguel, se casó con Mónica Rodríguez y forjaron las bases de uno de los municipios con mayor índice de desarrollo humano y económico en México.

Durante la época colonial estuvo agregado a la hacienda de Santa Catalina y desde 1820 a Monterrey. Fue hasta 1882 que se formó en municipio integrando las antiguas comunidades de San Agustín y San Pedro y las localidades industriales de La Leona y los molinos Jesús María, pioneras en la industrialización regional en el  Nuevo León del siglo XIX. Quedó como cabecera municipal San Pedro, pero al municipio se le puso el nombre de Garza García en honor al entonces gobernador Genaro Garza García.

Aunque oficialmente se le llamó Garza García, popularmente se le decía San Pedro, por lo que en 1987 se le añadió oficialmente esa denominación al municipio. El gentilicio de sus habitantes es sampetrinos y en Roma, a quienes cuidan la Basílica de San Pedro, el centro de la cristiandad, le llaman sampetrinos.

El antiguo Real de Minas de San Pedro Boca de Leones, actual Villaldama, fue establecido en 1690 por Juan de Villarreal y Francisco de Barbarigo. Se le puso el nombre de San Pedro en honor al entonces gobernador colonial del Nuevo Reino de León Pedro Fernández de la Ventosa. Ahí se encontraron las primeras minas de lo que llegó a ser el enclave minero más importante de la entidad, a tal grado de que fue elevado a villa en 1828 con el nombre de Villa Aldama en honor a Ignacio Aldama y desde 1924, fue elevada a ciudad y se pegaron los nombres de Villa y Aldama para dejar Villaldama. Todavía se pueden ver las paredes de un templo parroquial que a fines del siglo XIX quedó inconcluso. 

Otro poblado es San Pedro de los Salazares, en Santiago, Nuevo León, mejor conocido como El Alamo, por el restaurante en donde comenzaron a tocar los Montañeses del Alamo. Existe en el sur del estado, el municipio Iturbide también le rinde honor a la advocación a San Pedro. Ahí en 1800 se establecieron José María Moreno y Alcaraz y Juan Camacho para formar la comunidad agrícola de la hacienda de los Sampedros, pues estaba compuesta por dos sitios, uno llamado San Pedro de arriba y el otro San Pedro de abajo, misma que se convirtió en villa en 1850.

San Pablo nació en Tarso, actual Turquía y en ese entonces era la capital de la provincia romana de Cilicia. Ahí se fabricaba el cilicio, una tela muy resistente que usaban para las tiendas de los nómadas. Pablo aprendió ese oficio, igualmente llegó a ser doctor de la ley, estudiando en la escuela de Gamaliel. Aunque era de origen judío, contaba con una cultura helénica muy amplia, hablaba griego, hebreo y arameo. Fiel seguidor de la religión hebrea, practicante y celoso de la observancia de la ley y por defender las tradiciones de Israel, se convirtió en perseguidor de los cristianos, a tal grado que presenció el martirio de Esteban en el año 36.

Camino a Damasco tuvo una visión que lo convirtió. Fue cuando escuchó una voz que le decía” Saulo, por qué me persigues”. Ya en Damasco experimentó un cambio en su vida, para convertirse al cristianismo y así pasó a ser el Apóstol de los Gentiles, considerados así quienes no eran judíos, además de que predicó y escribió en muchos lugares aledaños al Mar Mediterraneo. Fue llevado a Roma en donde fue martirizado en el año 67. Sus restos fueron enterrados en la Via Ostrense y luego los colocaron junto con los del Apóstol Pedro.

Antiguamente, Galeana, la llamada “Trinchera del Sur”, se llamaba el Valle de San Pablo de Labradores y su parroquia está dedicada en su honor. Ese lugar tiene su origen en 1678, cuando Fernando Sánchez de Zamora estableció el valle, mismo que se convirtió en villa en 1828 y en ciudad en 1877, ya con el nombre de Galeana. Ahí sobresale el templo parroquial, que es una joya colonial dedicada precisamente a San Pablo.

Antonio Guerrero Aguilar
Cronista de la Ciudad de Santa Catarina


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