Dr. Antonio Guerrero Aguilar

Cuando tomó posesión como presidente de la República, Adolfo Ruiz Cortinez el 1 de diciembre de 1952, se propuso sustituir la imagen de despilfarro y corrupción ocurrida en el sexenio de Miguel Alemán Valdés por una de austeridad y moral públicas.

Dr. Antonio Guerrero AguilarCuando tomó posesión como presidente de la República, Adolfo Ruiz Cortinez el 1 de diciembre de 1952, se propuso sustituir la imagen de despilfarro y corrupción ocurrida en el sexenio de Miguel Alemán Valdés por una de austeridad y moral públicas. Eran tiempos en los que se burlaban con frases como Ali Babá Alemán y los cuarenta ladrones; debido al abuso de inversión pública en negocios particulares de quienes integraban el gabinete alemanista.

Como el año de 1952 fue el año de la transición presidencial, comenzó a decirse que era el año de Hidalgo, por aquello de que chifle su máuser el que deje algo. Precisamente en el año de 1953 se decretó de que fuera el año de Hidalgo para conmemorar el bicentenario del natalicio del Padre de la Patria. Sacaron monedas conmemorativas de plata que llamaron hidalgos, se hicieron obras y se resaltó el papel del Padre Hidalgo en muchas ceremonias y eventos cívicos.

Por eso en 1953 el gobierno federal se dedicó a poner monumentos históricos que nos recordaban que el Padre de la Patria había pasado con su ejército insurgente por esos sitios. Se llamó al proyecto “La Ruta de Hidalgo” y estaban rematados por una cabeza de águila. Muchas de ellas terminaron abandonadas en una escuela de una localidad llamada Paredón en Ramos Arizpe, Coahuila.

Respecto a la figura e imagen del Padre Hidalgo, diré que han sacado muchos grabados que en la mayoría de los casos lo ponen como un anciano con ojos claros y grandes. Hidalgo murió a los 58 años, en la actualidad su imagen no pertenece a la de un anciano. Pero como en ese tiempo el nivel de vida de los mexicanos no pasaba de 45 años en promedio,  es probable que de ahí se le relacione más como un anciano canoso, calvo, con arrugas, con espalda encorvada y andar lento.

Una vez escuché decir al historiador Luis González y González, que quien difundió la imagen del padre Hidalgo fue ni más ni menos que Maximiliano de Habsburgo. Siendo emperador ordenó que fueran a Dolores Hidalgo para que buscaran un retrato de Hidalgo. No lo localizaron, pero si encontraron al hermano menor de Hidalgo que aun vivía en el lugar.  Por lógica se les hizo fácil hacer un retrato de él. Como que dijeron: “si es el hermano menor de Hidalgo, seguramente así estaría él en la vejez”. Por eso se le representa ya en la ancianidad. Lo cierto es que desde 1824 ya se le rendían homenajes cívicos y seguramente desde entonces se le hicieron retratos. Ya aparece una imagen suya en el Museo Mexicano y hasta en una casa habitación de China, Nuevo León, hay una del padre Hidalgo portando un estandarte.

Respecto a su vida privada está plagada de chismes:  que tenía unas sobrinas que vivían con él y que en realidad eran sus concubinas. Que tuvo hijos. Que le decían el Zorro más bien por su astucia y capacidad de sacar provecho en beneficio suyo, de que se aburría mucho en su curato y que por eso se la pasaba en actividades productivas o en actividades culturales.

En la novela histórica Los Pasos de López de Jorge Ibargüengoitia, el padre Hidalgo aparece como el padre Periñón. Se le describe como un individuo con debilidades y virtudes humanas, dotado con buen humor y con excelente apetito en la mesa y en los convites que se organizaban.

Que supo ganar afectos y los utilizó para sacarles recursos para su beneficio.  A todos se los tranzó y a nadie cumplió. Se dedicó a vagar y disfrutar de la vida en el curato al que llegó castigado por perder el dinero en un juego de dados;  propenso a los juegos de azar y apostar el dinero conseguido y a regresar a a su casa, sin un dinero en la bolsa y a padecer para empezar de nuevo en los negocios particulares que tenía.

Pero indudablemente, el padre Hidalgo fue un hombre con una estrella de la suerte que le cambió su vida y de esa forma más bien casual se convirtió en el Padre de la Independencia.  Porque en realidad,  la Corregidora y su esposo fueron los líderes de la conspiración y de pronto la suerte quiso que Periñón les comiera el mandado. Incluso hay versiones orales que dicen que en realidad el promotor de las reuniones era Ignacio Allende.

El padre Periñon de Los Pasos de López, tenía una facilidad para trasladarse por los pueblos de Guanajuato, Michoacán y Querétaro y de esa manera mantenía comunicación con todos sus habitantes sin importar a que casta o grupo social pertenecían. Fue un convencido de la causa insurgente y de la independencia de la Nueva España, cosa que defendió hasta su muerte.

Otra cuestión que vemos en la novela de Los Pasos de López, es que los insurgentes pretendían que hubiera otro día  para proclamar la Independencia de la Nueva Espara. Los partidarios  de la otra historia señalan el día 8 de diciembre para que fuera el día de la proclamación de Independencia, aprovechando la festividad de la nuestra Señora de la Asunción en el pueblo de San Juan de los Lagos, Jalisco.

Ciertamente que la vida del antiguo alumno de los jesuitas, el que llegara a ser rector y maestro del Colegio de San Nicolás, el considerado iniciador de la lucha contra España, el párroco de Dolores, el que se proclamó comandante en jefe de los ejércitos insurgentes y que luego no pudo controlar, que se dice le ganó a la mala el liderazgo del movimiento insurgente a Allende y el guía de su pueblo en un momento propicio para la liberación de las castas oprimidas, tiene una doble vida.

Pero por favor no piensen mal. Una de ellas que conocemos a través de la historia oficial y la otra una humana, propia de todos los hombres de carne y hueso, con fortalezas y debilidades, con aciertos y errores, con oportunidades que supo capitalizar para lograr sin quererlo, en convertirse en el Padre de la Patria y de la Independencia de México.

Por eso existe un estado de la república que lleva su nombre, muchos municipios y hasta las principales calles de las cabeceras municipales de México le hacen el honor con su apellido. Es más, hasta en el estado de Texas existe un condado llamado de Hidalgo y en la cuna del prócer Ignacio Zaragoza, el antiguo presidio de la Bahía del Espíritu Santo se llama Goliad como un anagrama en su memoria

Antonio Guerrero Aguilar
Cronista de la Ciudad de Santa Catarina

 


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