Profr. Santos Noé Rodríguez Garza

La alegría de la madre tierra es inmensa y por lo tanto los humanos nos sentimos contentos, ha llovido en nuestra comarca, los campos lucen radiantes y los arroyos llevan las cristalinas aguas que alimentarán los manantiales que el día de mañana saciarán la sed de humanos y animales.

Profr. Santos Noé Rodríguez GarzaLa alegría de la madre tierra es inmensa y por lo tanto los humanos nos sentimos contentos, ha llovido en nuestra comarca, los campos lucen radiantes y los arroyos llevan las cristalinas aguas que alimentarán los manantiales que el día de mañana saciarán la sed de humanos y animales.

Al mismo tiempo se presenta el fenómeno contrastante de lo bueno y lo malo: unos nos sentimos contentos porque la lluvia alimenta nuestros árboles y les da brillo y fortaleza y augura una cosecha abundante, otros están tristes porque a punto de levantar el trigo que cuidaron con esmero, está en peligro de echarse a perder por el exceso de agua.

Unos vemos correr las aguas por las calles del pueblo, mientras que otros sufren de inundaciones en sus casas por estar ubicados en terrenos bajos. Hay construcciones que soportan los embates de la naturaleza porque están hechas con materiales resistentes, pero otras se vienen abajo porque su consistencia es débil y acarrean grandes sufrimientos a sus moradores.

El fenómeno humano de lo bueno y lo malo se presenta en toda su magnitud; mientras unos requieren de ayuda para solucionar sus problemas, otros están felices porque las expectativas de superación están rebasadas.

Volvemos a vivir las inquietudes de que está formada la existencia: el eterno ir y vivir, el subir y bajar, el tener y el carecer, el traer y el llevar, el estar contentos o tristes, el ser amados y odiados, en fin: vivir la existencia con las reglas del destino, que te marcan el camino desde que naces y que llevarás por siempre.

Pero eso sí; mirando hacia el infinito, contemplando la magnitud del cielo estrellado y pisando fuerte, para evitar los tropezones y caídas; alegrémonos de saber que la felicidad está en nuestras manos con el solo hecho de: vivir para servir.

SANTOS NOÉ
Cronista de la Ciudad.
Miembro de la Asociación de Escritores de Sabinas Hidalgo.


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