Profr. Santos Noé Rodríguez Garza

Corría el año de 1806, la primavera gozosa llenaba de verdor y de perfume las praderas y montes de la Sierra de Ixtlán, en una humilde choza hecha de barro y de paja, nacía el hombre que sería no solo Presidente de la República, sino también el blasón de la causa liberal de toda América.

Profr. Santos Noé Rodríguez GarzaCorría el año de 1806, la primavera gozosa llenaba de verdor y de perfume las praderas y montes de la Sierra de Ixtlán, en una humilde choza hecha de barro y de paja, nacía el hombre que sería no solo Presidente de la República, sino también el blasón de la causa liberal de toda América.

Benito Pablo Juárez García al nacer en cuna humilde y sufrir desde pequeño los embates de la pobreza, fortalecieron su espíritu y agudizaron su inteligencia; sus largos soliloquios al lado de su rebaño lo llevaron a concebir ideas reivindicadoras que lo proyectaron hacia el cielo de la patria. En los tiempos que estamos viviendo cuando un enemigo poderoso trata de adueñarse de las conciencias y costumbres de los hijos de México, hace falta el temple y la palabra de un indio de Guelatao; en la actualidad cuando la sociedad sufre; por culpa de las drogas y el crimen; cuando los ciudadanos se dejan arrebatar por el ocio y la comodidad que proporcionan fortunas mal habidas, la palabra del gran indio suena como una sentencia.

"El egoísta, lo mismo que el esclavo, no tiene patria ni honor. Amigo de su bien privado y ciego tributario de sus propias pasiones, no atiende al bien de los demás. Ve las leyes conculcadas, la inocencia perseguida, la libertad ultrajada por el mas fiero despotismo; ve el suelo patrio profanado por la osada planta de un injusto invasor, y sin embrago, el insensato dice: nada me importa, yo no he de remediar el mundo; ve sacrificar a sus hermanos al furor de una cruel tiranía, con la misma indiferencia que la oveja mira al lobo que desola al rebaño".

Muchas gentes al ver que los malosos se apoderan de las calles del pueblo y llenan de terror las buenas conciencias, solo dicen: -¡el trabajo que hacen es como el de cualquiera ¡- justifican en forma inmerecida el ataque a las personas e instituciones, por eso Don Benito Juárez decía: "Yo aún sufro y seguiré sufriendo, porque los sentimientos naturales del corazón no pueden extinguirse, por mucho que nos empeñemos en sofocarlos con la reflexión y con la energía de nuestra voluntad. Sólo la familia y la amistad pueden mitigarlos algún tanto, sintiendo con nosotros nuestras penas y fortaleciéndonos con sus palabras de consuelo. Es todo lo que puede endulzarnos esta 'vida tan llena de amargos sufrimientos".

Al conmemorar el CIV aniversario de su nacimiento, hacemos votos para que nuestro México vuelva a ser el país de trabajo y esperanza que siempre ha sido; que podamos recorrer los caminos de la patria con tranquilidad; que nuestros hijos puedan gozar de una sociedad digna y llena de buena voluntad y sanas costumbres; que podamos a toda hora caminar por las calles del pueblo sin temor y como lo hicimos siempre, con el corazón rebosante de alegría porque vivimos una primavera más de nuestra existencia.

Se oyen voces que claman ayuda del extranjero para poder derrotar la incidencia de los que maltratan a la patria; ahí se vuelve a escuchar la voz del gran Juárez "Todo lo que México no haga por sí mismo para ser libre, no debe esperar, ni conviene que espere que otros gobiernos u otras naciones hagan por él".

Vivamos esta primavera con amor y buenos deseos y tratemos de ser felices siempre.

SANTOS NOÉ
Cronista de la ciudad, mdl AESH


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