Estamos pagando las consecuencias de no cuidar el entorno en que nos movemos, el clima se ha vuelto loco, todavía estamos en invierno según el calendario y hemos sentido unos calorones fuertes que van seguidos de días ventosos y con frío.

Tenemos más de dos meses que no llueve y la mayor parte de la vegetación está seca, el campo es pasto fácil de las llamas, ocasionándose incendios de medianas y grandes proporciones.

Se hicieron pastas para el ganado sin medida, se derribó el monte que atraía la lluvia; para sembrar en su lugar pasto de las sabanas africanas, que en su lugar de origen es beneficioso porque los ciclos de seca y lluvia están muy bien definidos. En aquellos lugares hay grandes extensiones de terreno con arboleda que no resulta dañada con las llamas, salvo el follaje.

En nuestros lugares la situación es muy diferente hay cantidad de arbustos y de hierbas que se consumen fácilmente con el fuego y los árboles propician llamas y calor muy intenso que calienta demasiado la tierra y daña el ambiente; además de propiciar la destrucción de cercas, muerte de animales y quema de viviendas.

Estamos a tiempo, cuidemos el agua que tenemos para vivir y no la derrochemos en regadíos ostentosos de banquetas que a nadie benefician.

Santos Noé



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