Profr. Benito López ValadezCorría el año de 1952 o tal vez el de 1953, para no errarle, cuando apenas se jugaban las primeras temporadas regulares de béisbol en esta pintoresca población. En uno de los primeros juegos Enrique Chapa Treviño, habíase fracturado jugando, una pierna, y por tal motivo la traía enyesada. Aquí cabe recordar que el ánimo por jugar en un partido era mucho o demasiado y prueba de tal aseveración es la siguiente cuestión.

Vinieron los jugadores de El Ébano y por voz de los hermanos Rodríguez, hablaron con Aléctor Ruiz Cavazos y los sabinenses quedaron de ir a jugar muy formalmente contra los jugadores de dicha comunidad en el siguiente domingo.

Ya para arrancarse Enrique Chapa Treviño, le decía a Aléctor Ruiz Cavazos:

-Yo también quiero ir para ver el juego como espectador.

Petición a la que Aléctor Ruiz no tuvo objeción.

Pero a la hora de empezar el juego y cuando Aléctor estaba haciendo el line up, “Quique” le dice:

-Yo también quiero jugar.

-Pero dónde te pongo, si traes la pierna enyesada y no quedamos en que venias como espectador. Le dice Aléctor.

-Pónme en el Jardín derecho para allá no va ningún batazo o si lo prefieres, puedo jugar en el cátcher y me voy a apoyar con la pierna buena y la enyesada la voy a estirar hacia adelante, yo como quiera quiero jugar.

Y así fue, Quique entró a jugar y cuando le tocó batear, sacó tremendo batazo que voló a los jardineros y veloces fueron tras la pelota, no se oyó que alguien les gritara.

-¡Me traes un conejo!

Como era común aquí en Sabinas “Quique” como pudo y arrastrando la pierna enyesada, pasó la primera base y siguió rumbo a la segunda. Para cuando iba a mediación de la segunda y primera base, el short stop, pelota en el guante, lo estaba esperando para quemarlo y ponerlo out en forma inmediata y sin más opción.

“Quique” casi en el instante, olió qué le esperaba y siguió avanzando rumbo a la almohadilla de la ansiada segunda base y repentina  e inesperadamente, barrióse con ambas piernas que al volar en el aire, se las colocó en el pecho. El jugador materialmente voló por los aires y soltó la pelota en la tremenda barrida.

Ni que decir, que el ampayer marcó safe en la jugada, para coraje de los jugadores de El Ébano y, alegría de los sabinenses, que al final el juego se alzaron con el triunfo.

Lo anterior demuestra la calidad férrea, el carácter, la decisión y valentía de “Quique”, al jugar al béisbol. Sin importar, el impedimento de la pierna enyesada. Eso y más, era la manera de jugar de “Quique”. El era feliz a pesar de todo, no se puede dudar, ni tantito.


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