Profr. Benito López ValadezLo que a continuación se tratará de narrar, porque “Catón” tampoco le entiende a lo que escribe algunas veces, el detalle de la pesca “no deportiva”, conste se cree y se piensa a la distancia, que muy bien se le pudiera poner un “diez” de calificación actual, o un cien de antes, lo constituye la reciente anécdota.

Corría el año de 1940, o sería el fatídico 1941, cuando el grupo formado por: Luis González Chapa, Fernando Garza Sandoval “Nando”, Carlos Mireles Carranza, José María Ibarra Rodríguez, Horacio R. Cavazos Flores y Gilberto López, se organizaron y se subieron “al avispón verde” de “Nando” (un Ford 1928) (Y al Ford 1931 Pick up de Horacio con motor V8 y que Fernando Chapa propietario del “Arete”, lo bautizara como “La Tomasa”, pero Horacio insistía en que se llamara “EL danubio azul”, porque era de color azul y de donde más tarde se cayera Pedro “Pit”).

Y se dirigieron al Charco “El Recodo” (un poco más allá del Charco “Del Lobo” y poco más acá del Club “Corona” o abajo de la propiedad de “Los Castillo) del Río Sabinas a pescar con un “Bombillo” y harían el ansiado y reconfortante “Caldo”, con los peces que agarraran del agua, cuando flotaran por el estallido del citado “Bombillo”.

Por “Bombillo” aunque no se entiende, bien podría definirse como un “detonante” que actualmente está prohibido su uso en la pesca deportiva y comercial porque mata a todas las especies y de todos los tamaños. Consta de tres piezas o partes, un cartucho de 25 o 30 centímetros de largo con pólvora adentro, un fulminante, que explota al contacto con la cañuela o mecha y ésta, una vez encendida, no se apaga al contacto con el agua y según el largo que tenga, es el tiempo que da para ponerse a distancia de la explosión, cuando el fulminante hace explotar la pólvora.

Los pescadores amarraron el “bombillo” a una piedra y lo aventaron, (La piedra era para que se fuera al fondo el “bombillo”), al mencionado Charco “El Recodo”. Pero habían amarrado tan mal la piedra al “bombillo” y ésta, se soltó, ni que decir que el multicitado “bombillo” flotó inmediatamente.

Aquí falta decir, que José Luis González Chapa había llevado un perro muy “amaestrado”, que cuando le lanzaban un objeto cerca o lejos, éste iba y lo traía en el hocico y se lo traía a su dueño o a quien lo hubiera lanzado.

Así es que, cuando el perro citado, vio que el “bombillo” que habían aventado “flotó”, de seguro por instinto, fue como un rayo, se metió al agua nadó y se vino en dirección de los desafortunados pescadores a toda carrera. (Traía el “bombillo” en el hocico).

Los fallidos pescadores pensaron como un rayo:

-Nuestra vida corre peligro. el “bombillo” va a estallar en unos segundos y nos matará irremediablemente.

Pusieron pies en “polvorosa” y como andaban descalzos, (se habían acampado en el río frente al “Recodo” y cerca de los sabinos que en el lugar abundan), no podían correr en el peñascal, sin embargo “volaban” entre las piedras. (A lo mejor no vieron los sabinos para subirse y ponerse a salvo del inminente estallido). (Otros dicen: ni los chaparros, nopales y tasajillos).

El perro corría y corría detrás de los asustados pescadores y éstos, seguían “volando” entre las piedras para ponerse a salvo. Hasta que sucedió lo inevitable, el “bombillo” explotó muy cerca de ellos. “Sólo la cola del perro quedó”, pero ellos, estaban a salvo y de momento eso era lo más importante. Ya del caldo y los ingredientes, ni quien se acordara, todos estaban “tembleques” a mas no poder y al borde del infarto por la correteada que les dio el can.

Tal vez en aquel tiempo, hubiera habido “Sociedad Protectora de Animales”, encabezada por Brigite Bardot y Sofía Loren, todavía los anduvieran buscando, para que rindieran cuentas del “amaestrado” perro. (Mientras los sabinenses siguen riendo y llorando como en las películas de antes que Don Claudio Treviño Herrera en “El Baldazo”, el papá de Horacio Eleazar en el “Olimpia”, exhibían en sus pantallas y que los cinéfilos han escaseando, porque  el cine lo tienen en su casa, ríen y lloran al conocer o recordar esta anécdota, con la cual podríamos concursar a nivel mundial en lo chusco en el deporte y nadie nos ha de empatar menos que nos ganen, sólo falta un valiente con pluma en mano. ¡Y adelante!

El Autor de estos Apuntes con 44 años para acabarlos, le rompió el récord a Brigitte Bardot que tardó 20 años en escribir sus memorias y a veces ambos dos, en ratos no encontraban la palabra adecuada para escribirla. Ella caminaba con su perro media hora y él iba al Centro No. 4 por una hora.


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