Profr. Benito López ValadezCorría el año de 1963, allá en Ciudad Anáhuac, N. L., en aquella ocasión, memorable por cierto; la Selección Sabinas Hidalgo de Béisbol, sostendría un doble desafío, con la selección de aquel lugar. Por Sabinas Luis Lauro Ayala Garza, sería el lanzador del primer juego y Arnoldo Garza Morales, sería el lanzador del segundo desafío (ese era pitcheo). Jorge Mascareñas Valadez, era el mánager del seleccionado sabinense.

Cabe recordar, porque la memoria a veces falla, que en esa Selección local, iba Jesús Pérez García (Canales), (De la dinastía de los “Canales”, pioneros del béisbol local), y que andaba haciendo los “pininos” como seleccionado. (Siempre fue un alto honor para cualquier jugador, formar parte del seleccionado local, fuera el deporte que fuera). Ella daba la oportunidad y era la plataforma, de mostrar a propios y extraños, la razón de la valía de haber sido seleccionado. (Y había que demostrarlo con hecho fehaciente y no con palabras, Que a veces era vanas y huecas).

El partido inicial estaba en los primeros innings, (entradas), cuando toca el turno al jugador a que se hace mención, (“Canales”), y este se disponía a batear con un bate número 32. (Que es de los más pequeños o el más pequeño para adultos). (32 significa: 32 pulgadas de longitud del bate y el jugador que calzaba “spikes” del #7: significa sigue significando: 27 centímetros de longitud del pie del talón a los dedos), por aquello de que alguien se entuma.

El mánager sabinense (Jorge Mascareñas V.) observa la acción y cómo qué se le hacía que el bate era como un “palillo” para “Chuy”. Rápido como un trueno levanta los brazos y grita:

-¡Tiempo ampáyer!.

Se dirige presuroso y agachado hacia “Chuy” y le dice:

-Déjame ver tu bate. (Casi se lo arrebata con furia). (El idioma español es rico, los somos pobres de conocimientos somos nosotros).

Observa que es número 32 y hecho un “rayo”, le da “Vuelo”, rumbo al dugout sabinense. (O caseta o banca de jugadores de la tierra del aguacate). Este cayó a los pies de los jugadores de la banca. (Que es la posición más dura). Ellos, el equipo contrario y todos los asistentes y aficionados presentes, oyeron cuando le dijo: (con voz muy fuerte).

-¡Agarra un bate de hombre!

E inmediatamente puso en sus manos un bate número 35 o 36 (no se les ocurrió verificarlo, pero el más grande). Todos atónitos veían aquella acción.

Con dicho bate, “Chuy” sacó tremendo “leñazo” como de 400 pies, la pelota pegó en la última tabla de la barda del jardín central, rebotó y cayó en el terreno de juego, para un limpio doblete. (Que le costaba a la pelota haberse ido de aquel lado del campo para un home run).

Y así inició “Chuy”, “Canales” para otros, pero todos lo identifican, como uno de los más grandes jonroneros que ha dado Sabinas Hidalgo, en tierra propia y extraña y en Ligas Locales, Regionales y Naranjera. En las que él ha participado. Conectó al rededor de 185 bambinazos, algo difícil de igualar y menos de superar.


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