Profr. Benito López ValadezEn el mismo campo de “Las Anacuas” y del mismo equipo verde y blanco del IMSS, se recuerda aquel juego en el cual José Mercado Jiménez decía a Benito:

- Profe. Métame a jugar, ¿entonces a qué vine?

Lo repetía incesantemente.

- Espérate, ahorita que vayamos unas cinco carreras arriba o abajo, vas a entrar, no te desesperes. Le repetía Benito a cada rato también.

Y llegó el momento feliz y tan esperado, “Pepe” se fue al jardín derecho. (El jardín derecho no tenía nombre en este campo todavía).

Como cosa adrede, salió tremendo elevado a dicho jardín, custodiado por “Pepe”, hasta parecía que la pelota rozaba nubes por lo alto.

“Pepe” la vio y de inmediato, empezó a pegarle con el puño derecho al guante que traía en la izquierda, luego hacía una seña con ambos brazos y cerrando el puño derecho, en señal de que estaba “bruta” la pelota que andaba por las nubes, además casi cerraba los ojos y hacía gestos para saborearse, de la “atrapadona” que en unos instantes más haría. La misma operación la repitió unas tres veces, la pelota le dio tiempo y además desde que salió, se veía que estaba sobre su cabeza. En instantes sacaba la lengua y se la mordía con los labios, como que se saboreaba y sólo esperaba que bajara la pelota para atraparla.

Ningún jugador se movió de sus compañeros, quienes veían lo antes escrito. Llegó o bajó la pelota, le tiró el manotazo con ambos brazos para atraparla. (Todos creían que la capturará sin el menor problema).

Pero la esperada pelota, rebotó en el terreno de juego, como a unos 5 metros más atrás de donde estaba parado “Pepe”. Ante tal situación preguntó:

- ¿Qué hago Profe.?

- ¡Pues pégatele a la pelota, no ves los corredores van como venados!.

Tal vez desde esa jugada, al jardín derecho en “La Anacuas”, le digan “el rincón de Pepe”. Tanto por el público numeroso por cierto y por los jugadores que también abundan.


Buscar en el sitio

Alazapa Tutoriales