Profr. Benito López ValadezRecién inaugurado el Centro de Seguridad Social para el Bienestar Familiar Nº 4 y de Adiestramiento Técnico. (El 14 de abril de 1964 y que estuviera presente el Dr. Benito Coquet, Director General del IMSS, también el Gobernador del Estado Lic. Eduardo Livas Villarreal y el Presidente Municipal, Don Ramón Mireles Garza y que por alguna razón el Lic. Adolfo López Mateos, Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, no pudiera estar presente). El personal de dicha Institución no se conocían en su mayoría.

Al poco tiempo, para salir de excursión de pesca o caza deportiva en gran escala y con pocos implementos y conocimientos. (Como decían las abuelitas de antes: ”Suerte te dé Dios, que el saber poco te importe”, y esta vez no iba a ser la excepción. El personal ya se había identificado y casi integrado).

Una tarde como pocas, Glafiro Guadiana Jasso dice:

- Vamos a las ranas a La Nutria. (Se comen solamente  la “ancas”).

El grupo de los cinco ases, se animó a ir (para algunos, ésa era la primera experiencia en atrapar al género de batracios anuros), a las ranas y como dicen: (en español): No sabían nada o casi nada.

Antes de partir, buscaron los implementos: Dos tinas como del 18, por aquello de que hubiera muchas y dos baterías de mano y de candil. (partieron en el carro trompudo verde Oldsmobile 41 de Leonel).

Llegaron al punto referido y Glafiro y Leonel Arturo Ruiz Reséndez, que eran los más fogueados en estos menesteres, cortaron dos varas un poco gruesas y como de 75 centímetros de largo.

Leonel ordenó:

- Ustedes (Héctor Gandhi Montemayor Ayala y David Garza Villarreal), váyanse por aquel lado y nosotros, (Glafiro, Benito López Valadez) y yo, nos iremos por este otro lado y al rato nos vemos.

La operación es muy conocida, con la mano izquierda se “encandilaba” a la rana y la vara se llevaba en la derecha y antes de que brincara, se le pegaba y el  otro compañero, la tomaba y la echaba a la tina.

No había pasado ni una hora, cuando se oyó que Gandhi y David gritaron:

- ¡Ya la llenamos de ranas!. (la tina)

Leonel les gritó:

- Vénganse par acá para verlas, aquí estamos!

Al poquito tiempo llegaron por entre el monte y muy contentos y con la tina “llena”. Pero al ver la “tina”, Leonel no se aguantó y exclamó:

- ¡Pero si son sapos! ¡Que no saben distinguir una rana de un sapo” -Gritaba Leonel.

Tal vez abajo viniera una rana, lo cual no se duda ni tantito, pero hasta ese momento el trío llevaría cuando mucho una docena de ranas. (Casi no había, pero evidente y muy fácil de entender que estaba lleno de sapos el lugar). Los hechos de tal suceso se contaron (como su pecho no es bodega) a otros grupos y extendió aquel caso insólito hasta cierto punto).


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