José Castellanos MaldonadoEl reciente escándalo protagonizado por Manuel Jonás Larrazábal, hermano del Alcalde de Monterrey, Fernando Larrazábal Bretón, puso en evidencia, una vez más, el problema que puede representar la familia, o algún miembro de la misma, para quienes llegan a ocupar un cargo relevante dentro de la administración pública.

Otros casos muy sonados ocurridos en tiempos recientes fueron los de Raúl Salinas, hermano de Carlos Salinas de Gortari, y el de los hermanos Bribiesca Sahagún, hijos de Marta Sahagún, mismos que, en su momento, hicieron de las suyas aprovechando el cargo del familiar para lucrar y enriquecerse de manera por demás notoria y escandalosa.

Esto, que no debiera suceder, desgraciadamente ha sido, y es, algo común, no sólo a nivel presidencial, sino también en Gubernaturas y alcaldías, donde algunos familiares, sin recato alguno, se convierten en un lastre muy incómodo para quien encabeza la administración. Que lo hagan con su anuencia o a sus espaldas es otra cosa, pero el hecho es que ocurre.

Volviendo al caso Monterrey, como era de esperarse, la publicación de las fotos y la exhibición de los videos donde aparece el hermano incómodo del munícipe regiomontano recibiendo dinero dentro de las instalaciones de un casino que, para variar, ha tenido problemas con las autoridades municipales, levantó una gran polvareda, y el caso fue aprovechado a las mil maravillas por los mismos panistas del grupo contrario al que lidera el alcalde Larrazábal para echarle leña.

Incluso, Fernando Canales Stelzer, hijo del ex Gobernador Fernando Canales, señaló que, en su momento, él había denunciado que en la campaña del actual jefe de la comuna regiomontana hubo dinero ilegal proveniente de algunos dueños de casinos.

Lo dicho: cuando la perra es brava, hasta a los de casa muerde.

Castellanos
Miembro de la Asociación de Escritores de Sabinas Hidalgo


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