José Castellanos MaldonadoParece que fue ayer cuando arrancaron, pero el caso es que dentro de unas cuantas semanas las actuales administraciones municipales cumplirán dos años de su ejercicio e iniciarán el último tercio de su gestión.

Tal vez haya por ahí algunos municipios que sean la excepción a la regla, pero, de acuerdo a lo que se ha ventilado en los distintos medios de comunicación, la historia se repite en muchos sentidos.

Como ejemplos de esas situaciones, que se ven una y otra vez, sin importar el color de la administración, pueden citarse los casos de falta de pago o retraso en el pago a proveedores y a prestadores de servicios.

También puede enumerarse la falta de material o equipo para que algunas direcciones o departamentos puedan brindar a la comunidad la atención y el servicio que les corresponde.

Y no se diga en lo que se refiere al incumplimiento de promesas de campaña, en lo que los Alcaldes son pródigos durante su etapa de candidatos, aunque ya una vez en el cargo no es raro que se vuelvan amnésicos.

En todos los casos, generalmente aducen la falta de recursos como la principal razón que les impide ser puntuales en el pago de sus “trácalas”, o para la adquisición de material y equipo que se requiere para algunas labores o trabajos de mantenimiento en la vía pública, como bacheo, recarpeteo, alumbrado, etc., o para poder cumplir algunas promesas de campaña.

En contrapartida, son evidentes los signos de mejoramiento económico, o enriquecimiento inexplicable, como se le llama comúnmente, de los munícipes y sus principales colaboradores, cuya súbita bonanza no va de acuerdo o no se justifica si se toman en cuenta los emolumentos que perciben en el desempeño de sus cargos.

Como quien dice, se baja el cero y no contiene.

Castellanos
Miembro de la Asociación de Escritores de Sabinas Hidalgo


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