José Castellanos MaldonadoComentaba en una columna anterior acerca de los estragos ocasionados en Nuevo león por el Huracán “Alex”, cuyos efectos pudimos constatar personalmente o a través de las escenas mostradas en la televisión.

Dentro de todo, la gente vio con buenos ojos que el Gobernador Rodrigo Medina se pusiera las pilas y que de inmediato entrara en acción con recorridos por las zonas devastadas, tomando nota de los daños y de las necesidades más urgentes, y poniendo en acción a su gente para irles dando solución.

Lo mismo hicieron algunos Alcaldes, como el Licenciado Raúl Mireles en nuestro municipio, quien tomó el toro por los cuernos y se enlodó los zapatos constatando personalmente los perjuicios ocasionados por el meteoro en diversos rumbos de la ciudad.

De igual modo, la profesora Imelda Flores de Mireles se la rifó bien y bonito al frente del personal del DIF Municipal para brindar apoyo inmediato a los damnificados.

Ahora bien, aunque es difícil cuantificar de manera exacta el monto de los daños ocasionado por “Alex” en todo el Estado, éstos se calculan en miles de millones de pesos, los cuales tendrán que salir de algún lado con el fin de que se puedan ir realizando las obras que se requieren para que todo vaya volviendo a la normalidad, lo que no ocurrirá en el corto plazo.

Ojalá que lo sucedido sirva de experiencia a las autoridades, no sólo de Nuevo León, sino también a las de Coahuila y Tamaulipas, para no volver a cometer los mismos errores al reparar o construir nuevas vialidades y planear muy bien la ejecución de obras que eviten, no que propicien, problemas de esta índole. Y, sobre todo, que se invierta con toda honestidad y transparencia hasta el último peso disponible, y no sucumban a la tentación de inflar costos o emplear material de baja calidad y en cantidades menores a lo especificado.


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