José Castellanos Maldonado

En días pasados, los medios impresos dieron cuenta del “chapulines” que, sin ningún recato, se está dando en las diversas entidades donde habrá elecciones en fecha próxima.

José Castellanos MaldonadoEn días pasados, los medios impresos dieron cuenta del “chapulines” que, sin ningún recato, se está dando en las diversas entidades donde habrá elecciones en fecha próxima.

Dicha práctica se ha vuelto muy común, particularmente desde que empezó a darse la alternancia, pues, antes de ello era menos frecuente y hasta se veía raro cuando algo así ocurría.

Basta recordar los tiempos de la hegemonía priísta, cuando ser candidato de dicho partido era garantía de triunfo, pues ganaba de todas, todas.

Quién, en su sano juicio, podría en aquel entonces querer, o, tan siquiera pensar, en salirse del tricolor para militar en otro partido que no garantizaba la posibilidad de llegar a ocupar algún cargo público.

Obviamente, siempre eran más los aspirantes que los cargos disponibles, y, por eso, muchos se quedaban con las ganas, pero se resignaban y seguían esperando la suya; en otras palabras, permanecían fieles y con la esperanza de que algún día les tocaría el premio mayor, o, cuando menos un reintegro.

Pero la situación dio un giro a partir de que otros partidos empezaron a obtener triunfos en las urnas y a ocupar espacios y posiciones a lo largo y ancho del país, pues, ahora, prácticamente ningún candidato, sin importar el partido que lo postule, tiene asegurado el triunfo.

Con la alternancia afloró la ambición y la lealtad pasó a un tercer o cuarto término, lo que, a su vez, dio  lugar a la aparición de los chapulines.

Aunque, como se dice por ahí, no tiene la culpa el indio sino el que lo hace compadre.

Castellanos
Miembro de la Asociación de Escritores de Sabinas Hidalgo


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