José Castellanos Maldonado

Dice que el que con leche se quema hasta al jocoque le sopla. Esto, sin lugar a dudas, es una realidad que refleja el grado de desconfianza al que se ha llegado en los diversos ámbitos del diario acontecer.

José Castellanos MaldonadoDice que el que con leche se quema hasta al jocoque le sopla. Esto, sin lugar a dudas, es una realidad que refleja el grado de desconfianza al que se ha llegado en los diversos ámbitos del diario acontecer.

Sin embargo, quienes se llevan las palmas en este aspecto son nuestros políticos y los funcionarios públicos que, con las excepciones de rigor, se distinguen por prometer mucho y cumplir poco.

Y hablando de categorías, dicha práctica se ha vuelto común en políticos y funcionarios de todos los niveles, desde el Presidente de la República, pasando por Gobernadores y hasta el más modesto Alcalde del más remoto y pequeño municipio.

Para no ir muy lejos, basta recordar que durante su campaña por la Presidencia, Felipe Calderón Hinojosa ofreció que sería el Presidente del empleo, y resulta que durante su gestión el desempleo ha sido una pesadilla para miles de mexicanos.

También prometió que en su Administración no aumentarían los impuestos, pero, además de crear el IETU y el IDE, acaban de incrementar el IVA, el ISR y el IEPS, entre otros gravámenes que nos tienen con el Jesús en la boca, sin que hasta ahora tampoco se haya concretado su promesa de eliminar la Tenencia.

Además, a principios del 2009 prometió que a lo largo de ese año se mantendrían congelados los precios de las gasolinas, y, para no perder la costumbre, en diciembre pasado nos recetaron varios aumentos en menos de quince días.

Como dice la canción: Por eso y muchas cosas más, se entiende que la desconfianza y la incredulidad hayan sentado sus reales entre los mexicanos.


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